Cada vez son más las clínicas de fisioterapia de Cantabria que incorporan en sus fachadas la Cruz Rosa, un distintivo impulsado por los colegios profesionales de fisioterapeutas de toda España para ayudar a los ciudadanos a identificar centros sanitarios autorizados y atendidos por profesionales colegiados.
En Cantabria, un total de 24 clínicas distribuidas por municipios como Santander, Torrelavega, Colindres, Santoña, Potes, Ampuero, Piélagos, Sarón o Campoo ya cuentan con este distintivo sanitario, cuya implantación continúa creciendo en la comunidad autónoma con el apoyo del Colegio de Fisioterapeutas de Cantabria.
Más allá de una cuestión estética o corporativa, la iniciativa busca lanzar un mensaje claro: detrás de esa cruz hay un fisioterapeuta titulado, colegiado y sometido a criterios sanitarios, éticos y legales. En un momento en el que el intrusismo sigue siendo una de las principales preocupaciones de la profesión, la Cruz Rosa aspira a convertirse para la fisioterapia en lo que la cruz verde representa para las farmacias: un símbolo inmediato de seguridad y confianza.
Desde distintas clínicas cántabras que ya cuentan con este distintivo coinciden en señalar que la ciudadanía todavía tiene dificultades para diferenciar entre un fisioterapeuta y otros perfiles no cualificados. “A diario hablando con los pacientes ni ellos saben distinguir un fisioterapeuta de otros y, a veces, simplemente por no saber, acaban en el profesional que no es adecuado para sus dolencias”, explican desde la Clínica de Fisioterapia FISIOFEMFIT de Colindres.
En esta clínica de Colindres consideran que la Cruz Rosa permite identificar “de una manera rápida y sencilla” que se está acudiendo a “una clínica de fisioterapia con profesionales sanitarios cualificados”. Además, defienden que el distintivo representa valores que van mucho más allá del tratamiento físico. “Que el paciente sepa que está en un centro sanitario, con todos los papeles en regla y donde se va a hacer lo mejor para él”. Junto a ello, destacan aspectos como “la confianza, la empatía y el respeto” en la relación diaria con los pacientes.
Ese componente de cercanía también aparece en el testimonio de Esther Gutiérrez García, fisioterapeuta de la Clínica de Fisioterapia FisioInef Matamorosa, quien subraya la importancia que tiene este símbolo especialmente en el entorno rural. “Muchas veces no es tan fácil que la gente ubique una consulta de fisioterapia, y este símbolo ayuda a identificarnos rápidamente”, explica.
Para Gutiérrez, la Cruz Rosa transmite “confianza” porque el paciente sabe que detrás hay “un fisioterapeuta colegiado”, algo que considera fundamental para proteger a la ciudadanía frente al intrusismo profesional. “Igual que ocurre con la cruz verde de las farmacias o la azul en veterinaria, tener un símbolo claro asociado a una profesión facilita mucho las cosas”, apunta.
La fisioterapeuta cántabra considera además que la Cruz Rosa representa “cercanía, profesionalidad y compromiso con la salud”, algo que en su caso se traduce en una atención personalizada y en el acompañamiento constante durante el proceso de recuperación de los pacientes.
También desde el Centro de Fisioterapia Silvina Cinirella, en Santander, defienden la importancia de este distintivo como herramienta de identificación sanitaria. Su responsable, Mª Silvina Cinirella, considera que contar con la Cruz Rosa supone “un posicionamiento en el ámbito sanitario como centro legítimo y certificado”, además de un elemento diferenciador frente al intrusismo.
“Es un factor más para mostrar al paciente nuestra calidad asistencial y nuestra experiencia profesional”, explica. A su juicio, el símbolo transmite que el paciente “está en buenas manos”, atendido por profesionales con formación universitaria reglada y sujetos a normas éticas y legales.
Cinirella resume el significado de la Cruz Rosa en una idea: “seguridad y confianza”. Pero añade también otros conceptos asociados al ejercicio profesional de la fisioterapia como “ética profesional, responsabilidad, respaldo profesional e identidad sanitaria clara”.
La implantación de la Cruz Rosa continúa avanzando progresivamente en Cantabria con el impulso del Colegio Profesional de Fisioterapeutas, que busca reforzar tanto la visibilidad de las clínicas colegiadas como la protección de los pacientes frente a prácticas no reguladas.
Desde el sector recuerdan que el intrusismo no solo afecta a la profesión, sino que puede tener consecuencias directas sobre la salud de las personas cuando los tratamientos son realizados por personal sin la formación sanitaria adecuada. Por eso, la Cruz Rosa no se plantea únicamente como un distintivo identificativo, sino también como una herramienta de información y concienciación pública para que los ciudadanos puedan reconocer fácilmente cuándo están entrando en un centro de fisioterapia autorizado y atendido por profesionales cualificados.