USO alerta del cambio de modelo del transporte urbano de Santander sin negociación con los trabajadores

El sindicato USO ha denunciado públicamente que el Ayuntamiento de Santander está impulsando la modernización del Servicio Municipal de Transportes Urbanos (SMTU) al margen de sus trabajadores, en pleno proceso de licitación de un nuevo contrato administrativo que definirá el futuro del transporte urbano en la ciudad.

Según explica la organización sindical, el Ayuntamiento ha iniciado recientemente la tramitación de un nuevo contrato vinculado al servicio de transporte urbano que va más allá de la renovación de vehículos o de mejoras técnicas puntuales. Se trata, aseguran, de un cambio profundo en la concepción y gestión del servicio público de movilidad, con nuevos criterios de solvencia, control y organización amparados en la Ley de Contratos del Sector Público.

Sin embargo, USO alerta de que este proceso se está desarrollando en un contexto que califican de “especialmente preocupante” desde el punto de vista laboral y democrático. Los trabajadores del SMTU continúan excluidos de la Mesa General de Asuntos Comunes del Ayuntamiento de Santander, el órgano donde se negocian las condiciones generales que afectan al conjunto del personal municipal.

El sindicato asegura que ha sido el único en exigir, tanto públicamente como por la vía judicial, que los trabajadores del SMTU estén representados en dicha Mesa. A su juicio, no existe ninguna justificación legal ni administrativa para mantener esta exclusión, ya que el SMTU forma parte del Ayuntamiento, comparte su estructura jurídica y su naturaleza pública, y sus empleados no pueden ser tratados como personal de segunda categoría.

La gravedad de esta situación, señalan, aumenta al coincidir con movimientos orientados a un posible cambio del modelo de gestión del SMTU hacia una empresa pública. USO advierte de que cualquier modificación en la forma jurídica o en el modelo de gestión del servicio tiene consecuencias directas sobre los derechos laborales, la negociación colectiva, la estabilidad en el empleo y el control público del servicio.

Desde el sindicato critican además el silencio del resto de organizaciones sindicales ante este escenario, y subrayan que no se puede transformar un servicio esencial sin contar con sus trabajadores ni adoptar decisiones estructurales mientras la plantilla permanece fuera de los órganos generales de negociación del Ayuntamiento.

USO sitúa este debate en un contexto más amplio y apunta a casos similares en otras ciudades. En Burgos, recuerdan, el Ayuntamiento ha anunciado un proceso de transformación del servicio municipal de transporte urbano en un plazo aproximado de ocho meses, avanzando hacia un modelo de gestión diferente al tradicional, aunque se utilicen fórmulas jurídicas intermedias.

Para el sindicato, la coincidencia temporal de estos procesos refleja una tendencia clara: reorganizar la movilidad urbana desde contratos y despachos, reduciendo la participación real de las plantillas y vaciando de contenido los espacios de negociación colectiva.

Ante esta situación, USO afirma ser el único sindicato que está señalando la contradicción entre hablar de modernización, eficiencia y control público mientras se excluye a los trabajadores del SMTU de la Mesa General y se avanza en cambios estructurales sin diálogo ni transparencia.

“La defensa del transporte público no puede desligarse de la defensa de sus trabajadores”, concluyen, insistiendo en que cualquier transformación real del servicio debe partir de la participación de la plantilla, el respeto a los derechos laborales y el mantenimiento de un marco común de negociación, algo que, según USO, hoy no se está garantizando en Santander.