Los trabajos de asfaltado ejecutados en los últimos días en la calle Alcázar de Toledo han concluido ya, recuperándose así la normalidad en el tráfico y el aparcamiento en la zona, tal como ha informado hoy el concejal de Infraestructuras, Urbanismo y Vivienda, César Díaz.
Una vez finalizada la intervención en este entorno, los equipos de trabajo se trasladarán a las calles Ataúlfo Argenta y Gándara, donde comenzarán las labores la próxima semana.
Según ha señalado Díaz, mientras se desarrollen los trabajos se tratará de minimizar las afecciones al tráfico y al aparcamiento, y se agilizarán al máximo las tareas para restablecer la normalidad cuanto antes.
Tanto el asfaltado que se acaba de ejecutar en Alcázar de Toledo como los que comenzarán la próxima semana forman parte de un plan que se está desarrollando actualmente en la ciudad que contempla intervenciones en casi 40 viales repartidos por distintos barrios.
Hasta la fecha se ha actuado en las calles Augusto González Linares, Honduras, La Peseta, la avenida de Nueva Montaña, la avenida de Los Infantes, las calles Santa Teresa, Francisco Palazuelos, Prado San Roque y María Cristina, Tetuán y Barrio Camino, Canalejas, Alta, Habana, Argentina, Montevideo y Alcázar de Toledo.
Otros puntos en los que se prevé intervenir son viales utilizados a diario por numerosos conductores, como la calle Castilla o las glorietas de Puertochico y Galicia (calle Alcalde Vega Lamera).
Asimismo, se asfaltarán el barrio El Castro (en el polígono del Campón), y las calles Atilano Rodríguez, Vargas, Marqués del Arco y Obispo Sánchez de Castro, Rualasal, San José, Sevilla, Guevara, Pancho Cossío, Barcelona y Virgen del Camino.
Las obras se inician en todos los casos con la demolición y reposición del firme en las zonas deterioradas e incluyen también el fresado, levantamiento y nivelación de las tapas de arquetas y registros, y ejecución de los cruces de calzada necesarios para los servicios afectados (alumbrado, semáforos, etcétera).
Igualmente, se procede al bacheo, reperfilado y refuerzo de la calzada en las zonas necesarias y se termina con la extensión de una capa de rodadura de 5 centímetros de espesor.
Además, en los puntos en los que es necesario, se actúa en el drenaje superficial y también en algunos tramos de acera, además de instalar hidrantes y bandas reductoras de velocidad.
El plan, que tiene un presupuesto de más de 1,4 millones de euros, cuenta con una subvención del Gobierno de Cantabria dentro de la convocatoria para municipios realizada a través del Decreto 50/2017, de 20 de julio de 2017.