El relato de la menor que aseguró ser víctima de agresión sexual continuada por parte de un hombre con el que tenía una relación familiar no reúne el número de criterios establecidos para la credibilidad, que las peritos califican así de "indeterminada".
Pero eso no significa, según la psicóloga y trabajadora social que exploraron a la joven tras denunciar los hechos, que su versión no sea "creíble". De hecho, no aprecian en sus palabras elementos que indiquen "fabulación" o "engaño".
Lo reflejaron así en el informe conjunto que realizaron después de entrevistar a la chica y analizar su testimonio, del que se desprenden ciertas "contradicciones" en determinadas cuestiones, aunque en esencia es "consistente", así como también lo es si se atienden a los elementos centrales del mismo.
Ambas profesionales han ratificado su informe este miércoles en la segunda sesión del juicio, que se celebra esta semana en la Audiencia Provincial de Cantabria. Comenzó el martes con la declaración de la menor, que se ratificó en lo denunciado, y concluirá el jueves, con el interrogatorio al acusado, que se enfrenta a diez años de prisión que pide la fiscal.
Según el ministerio público, los hechos ocurrieron entre 2020 y 2022, desde que la víctima tenía doce años y hasta que cumplió quince.
En ese periodo, el procesado -por un delito continuado de agresión sexual- aprovechaba cuando ambos se encontraban a solas en el centro de hípica de su mujer y al que acudía la niña para realizarle tocamientos -por encima y debajo de la ropa- y también cuando ella se quedaba a dormir en el domicilio -en la habitación del bebé de la pareja, al que él entraría de madrugada y donde se habrían producido las penetraciones alegadas-.
La psicóloga y trabajadora social han comparecido por videoconferencia en la vista oral, en la Sección Primera de la AP, y han explicado sobre la entrevista en 2022 a la menor para realizar la prueba preconstituida para el pleneario que del análisis de la misma se desprende que reúne 7 de 19 criterios de credibilidad, cuando "lo normal" es que se considere creíble a partir de 9.
Por eso han calificado su credibilidad como "indeterminada", lo que significa que reúne unos items y otros no de los que se tienen que dar para que sea "determinada", no para que sea "creíble". Así, han aclarado, esto no significa que haya "falta de credibilidad", "engaño" o "fabulación".
Estas expertas han admitido además la posibilidad de una "inclinación, consciente o no", a minimizar o suprimir información, más cuando la menor sentía "culpa" o "vergüenza" tras los hechos.
Y ello han sumado el "miedo" que tenía a perder la relación y vínculo con el acusado y su familia, punto en el que han rechazado la existencia de "motivaciones externas para declarar en falso". "Al revés, es ella la que sale perdiendo", han sentenciado.
La psicóloca y la trabajadora social consideran "normal" que haya "cierto grado de desorganización" en el relato de la víctima, que es una persona "muy reservada", o que ofrezca una secuencia de lo ocurrido "poco detallada" o con "ausencias sensoriales", como relativas al dolor.
Y también es "habitual" que aparezcan "correcciones espontáneas" en el relato, algo que se da a medida que se va recordando, han apuntado las peritos.
PROCESO DE SEDUCCIÓN
Además, hablan en su informe y en base a mensajes (de WhatsApp e Instagram) incluidos en el atestado de "un proceso de seducción" del hombre hacia la niña. Han indicado al respecto que es una característica propia de la interacción agresor-víctima para ir "escalando" y pasar a abusos "mayores", de tocamientos a penetración.
Sobre esto, han comparado las conversaciones por la aplicación de mensajería instantánea, que son "más correctas o neutras", con las que mantenían a través de la red social, de carácter "más personal" o "no tan familiar".
En relación con lo anterior, las profesionales han puesto de manifiesto además que la menor les refirió "insinuaciones" del acusado acerca de su cuerpo, con comentarios del estilo de "cómo te estás poniendo".
Igualmente, creen que pueden ser "estrategias" de él "para ir pasando a los abusos"; palabras a las que las víctimas "a veces no reaccionan" por la "superioridad" del implicado o la "confianza" que tienen en él, como sucedía en este caso.
ANSIEDAD Y AUSENCIA DE PATOLOGÍA
En el juicio también han comparecido dos psicólogos que, a petición de la defensa, entrevistaron al acusado y a su mujer, y que hallaron en él una "tensión" por encima de lo normal y puntuaciones de ansiedad, tanto de rasgo como de estado, "bastante elevadas".
También concluyeron que hay "ausencia de patología" en el hombre, así como tampoco apreciaron obsesiones significativas, adicciones o desórdenes, ni rasgos de un controlador o abusador o antecedentes para una conducta violenta o agresiva.
MIEDO, RABIA Y CULPA
La prueba pericial se ha practicado tras la testifical, que este miércoles ha continuado con cuatro declaraciones más, entre ellas la psicóloga que atendió a la niña a petición de la madre y por posible bullying, aunque también veía cosas que "no le parecían normal" del acusado y tenía "miedo" a que estuviera abusando de su hija.
La sanitaria ha indicado que en la primera sesión con la niña, que es "tímida", "bastante vulnerable" -tenía "conflictos familiares"- y no es "capaz de defenderse", abordó problemas escolares. Tras esa entrevista, recibió una llamada de la madre para informarle que su hija le había contado que el sospechoso había abusado de ella, por lo que desde la segunda cita se centró en esto.
La menor refirió que empezó con tocamientos cuando le acompañaba en las labores que él realizaba en la hípica, como ir con el tractor a segar las fincas, y apuntó que ella se intentaba zafar o quitar, y que incluso le daba patadas.
Indicó que las situaciones "más graves" se dieron cuando ella se quedaba a pernoctar en la vivienda del implicado y él entraba en la habitación antes de irse a trabajar, a primera hora de la mañana, para penetrarla, algo que ocurrió "dos veces".
En ambas ocasiones, y según manifestó a su psicóloga, la víctima no hizo nada y esperaba que pasase "rápido", mientras intentaba no pensar ni "sentir", "como si no fueses tú misma o te salieses de tu cuerpo", ha expresado esta testigo, que ha indicado que tras contar lo sucedido la víctima sintió "miedo, rabia y culpa" también.
El juicio continuará este jueves con el interrogatorio al acusado.