La Fundación Santander Creativa (FSC) ha abierto desde este martes y hasta el 11 de mayo el plazo para que empresas, asociaciones y profesionales del tejido cultural local soliciten utilizar las instalaciones de su sede, Enclave Pronillo, para llevar a cabo iniciativas propias en julio, agosto y septiembre.
Este enclave, también conocido como Palacio de Riva Herrera, está ubicado en el número 129 A del Paseo de Altamira y, desde 2012, se abre de forma gratuita como espacio para la creación, el encuentro y la formación cultural al conjunto de la ciudadanía.
Este inmueble -el edificio civil más antiguo de Santander y probablemente el primero renacentista de la ciudad- alberga habitualmente propuestas formativas coincidiendo con el periodo escolar, además de residencias, reuniones y otras actividades vinculadas a la cultura.
Ahora, como cada año, la FSC ofrece al sector la oportunidad de que, una vez finalice el curso escolar, pueda desarrollar actividades de julio a septiembre. La solicitud debe ser remitida al correo enclavepronillo@santandercreativa.com, y tanto ésta como el programa de cesión se pueden descargar en https://www.santandercreativa.com/cesion-de-espacios.
Tal y como ha informado la Fundación en nota de prensa, en Pronillo se pueden realizar cuatro tipos de iniciativas: residencias temporales para la generación de proyectos culturales o creativos promovidos por empresas o asociaciones del sector; un espacio en el aula de coworking del edificio; proyectos formativos puntuales vinculados al arte, la creatividad y la cultura en cualquiera de sus disciplinas; y reuniones, proyecciones y actividades similares.
Junto a la solicitud, los interesados tendrán que aportar el currículum de las personas que vayan a impartir las actividades, así como otra documentación si la actividad implica el cobro de matrícula.
La FSC seleccionará las propuestas atendiendo a criterios como el interés general del proyecto, la viabilidad en el espacio y la coherencia con los fines definidos por el Ayuntamiento para el edificio y la filosofía de la Fundación. La entidad dará prioridad a los agentes culturales de la ciudad respecto a los de otros municipios y a quienes todavía no hayan realizado actividades en su sede.
Por su parte, los seleccionados deberán comprometerse a dejar las instalaciones en las mismas condiciones que las encontraron y hacerse cargo de los daños materiales que su actividad haya podido causar. Además, tendrán que ajustar los precios de sus talleres o cursos según los parámetros que ya siguen el resto de centros municipales, de modo que el precio por hora no podrá ser superior a seis euros.