Cultura inicia los pasos para declarar como BIC la Casa Concha Espina, en Mazcuerras

La Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria ha incoado expediente para la declaración de la Casa Concha Espina, ubicada en Mazcuerras y donde vivió la escritora, como Bien de Interés Cultural con la categoría de Lugar Cultural.

La resolución de incoación del expediente, firmada por la directora general de Cultura y Patrimonio Histórico, Eva Guillermina Fernández, y fechada el 23 de marzo, ha sido publicada este viernes en el Boletín Oficial de Cantabria.

En la misma se propone describir el bien y delimitar y justificar el entorno de protección del mismo y continuar con la tramitación del expediente.

Además, se acuerda dar traslado al Ayuntamiento de Mazcuerras de la resolución e informarle de que "toda actuación urbanística en el entorno de protección, incluyendo los cambios de uso, en tanto no se haya aprobado la figura urbanística de protección del mismo, deberá ser aprobada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte".

Además, será igualmente preceptiva la autorización de la Consejería para la colocación de elementos publicitarios e instalaciones aparentes en el entorno de protección.

Se señala que la iniciación de un procedimiento para la declaración de Bien de Interés Cultural determinará, respecto al bien afectado, la aplicación inmediata y provisional del régimen de protección previsto en la Ley de Patrimonio Cultural para los bienes ya declarados.

CONCHA ESPINA

Concepción Espina y Tagle, más conocida como Concha Espina, nació en Santander el 15 de abril de 1869 y falleció el 19 de mayo de 1955 en Madrid.

A los trece años se trasladó con su abuela materna a Mazcuerras, donde empezó cultivando su afición por la poesía.

A los diecinueve años publicó su primer poema, 'Azul', bajo el seudónimo de Ana Coe Schnip en la revista El Atlántico, una publicación con la que dio inicio a una prolífica carrera poética, que incluyó tres poemarios: 'Mis flores' (1904), 'Entre la noche y el mar' (1933) y 'La segunda mies' (1943).

En 1893, contrajo matrimonio con Ramón de la Serna y Cueto, perteneciente a una familia adinerada con negocios en Chile, a donde se trasladaron en busca de solucionar los problemas financieros de la familia de Ramón, pero se encontraron con la quiebra de los negocios, según una biografía .

La difícil situación económica llevó a Concha Espina a buscar oportunidades como escritora, y comenzó a publicar sus escritos en diversos periódicos y revistas, como El Porteño y El Correo de Buenos Aires.

Después de su regreso a España, la pareja se instaló en Mazcuerras, donde nacieron sus hijos. Posteriormente el matrimonio se separó.

Concha Espina se trasladó a Madrid con sus cuatro hijos y, a pesar de las dificultades económicas, continuó escribiendo y colaborando en diversos medios, como el diario ABC y la revista Lecturas.

En 1907, ganó un concurso literario organizado por la revista santanderina La Semana con su cuento 'El Rabión', lo que marcó el comienzo de su éxito como escritora.

Ese mismo año, comenzó a escribir su primera novela, 'La niña de Luzmela'.

En 1914, su novela 'La esfinge maragata' recibió el prestigioso Premio Fastenrath de la Real Academia Española Nueva convirtiéndose en la primera escritora en recibir este reconocimiento.

Concha Espina fue una figura destacada en los círculos literarios de la época. Organizaba tertulias semanales en Madrid, conocidas como "los miércoles de Concha Espina", donde se reunían intelectuales de renombre como Antonio Maura, Ortega y Gasset, Ricardo León, Antonio Machado, Gerardo Diego, Federico García Lorca y Pilar Valderrama, entre otros.

A lo largo de su carrera, publicó numerosas obras, entre ellas 'Despertar para morir' (1910), 'Agua de nieve' (1912), 'El metal de los muertos' (1920), 'Dulce Nombre' (1921) y 'Altar Mayor' (1926). Sus novelas se tradujeron a varios idiomas y gozaron de reconocimiento internacional.

Además, fue una defensora de los derechos de las mujeres y abordó la problemática social en su obra.

A pesar de la pérdida gradual de la visión y las dificultades que enfrentó en su vida personal, Concha Espina continuó escribiendo hasta sus últimos días. Morirá en Madrid el 19 de mayo de 1955.

Su vasta obra literaria, que abordó diferentes temas sociales, exploró diversas corrientes literarias.