El gobierno regional cree que el registro único de alquileres de corta duración es una forma de regular los pisos ilegales

La consejera de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, Eva Guillermina Fernández, cree que constituir un registro único a nivel nacional de alquileres de corta duración, como propone la Unión Europea, es "una forma de regular las viviendas ilegales".

Así lo ha señalado la consejera este viernes tras mantener una videoconferencia con la secretaría de Estado de Turismo para "consensuar posturas" sobre el alquiler de alojamientos de corta duración.

En declaraciones a la prensa, Fernández ha explicado que se va a crear un grupo de trabajo para recabar las opiniones de las comunidades autónomas sobre esta propuesta de reglamento y, así, "armonizar" la recogida e intercambio de datos de los alquileres de corta duración, que suele durar entre 90 y 30 días y básicamente afecta a las viviendas de uso turístico.

Según ha indicado, el objetivo es constituir un registro "único" a nivel nacional de estas viviendas y "armonizar" la forma en que se obtienen esos registros.

De esta forma, ha apuntado que, con la obligatoriedad de disponer de un número de registro, las viviendas ilegales no podrían anunciarse en las plataformas, dado que tienen que tener un registro previo, por lo que supone "una forma de regular las viviendas ilegales".

Respecto a la posibilidad de rehabilitar los bajos comerciales como viviendas, la consejera ha indicado que eso depende de los planes generales de cada ayuntamiento.

Según ha detallado, en este momento la normativa urbanística de Santander establece que las viviendas de uso turístico tienen que estar en plantas bajas y con acceso individual, por esta razón, ha apuntado, "seguramente se plantea el tema de los bajos comerciales".

No obstante, Fernández ha añadido que es "evidente" que en Santander eso "no está ocurriendo" porque "hay muchas viviendas turísticas que no están en esos bajos, están en cualquier altura de un edificio".

"Convertir los bajos comerciales en vivienda turística puede ser una salida para mucha gente, pero es cierto que puede dificultar la vida comercial de las ciudades", ha valorado.