Los ayuntamientos de Camargo, Piélagos, Santa Cruz de Bezana, Polanco y Miengo han remitido de forma conjunta una carta al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para solicitar la adopción de medidas específicas que frenen la expansión del plumero de la pampa durante las obras de ampliación del tercer carril de la autovía Santander-Torrelavega y del desdoblamiento de la vía férrea que está ejecutando el Gobierno central.
En este sentido, los consistorios proponen que los terrenos intervenidos cuenten con un adecuado tratamiento de restauración, mediante el aporte de tierra vegetal, hidrosiembra o la plantación de especies autóctonas, así como la implantación de un programa de seguimiento que permita detectar y eliminar de forma temprana posibles rebrotes o nuevas germinaciones.
La misiva, ya registrada y rubricada por los cinco alcaldes (Diego Movellán, Carlos Caramés, Carmen Pérez, Rosa Díaz y Marino García), pone el acento en la necesidad de aprovechar estas actuaciones para avanzar en la erradicación de esta planta invasora, evitando que los nuevos taludes y superficies intervenidas vuelvan a ser colonizados, debido a la alta capacidad de propagación que tiene la especie.
En este sentido, los consistorios han subrayado el trabajo que vienen desarrollando en los últimos años a través de proyectos como LIFE Coop Cortaderia, con los que están llevando a cabo labores de eliminación del plumero y restauración ambiental, han indicado en una nota de prensa conjunta.
No obstante, han advertido que estos esfuerzos "podrían verse comprometidos" si no se adoptan medidas complementarias en el ámbito de las infraestructuras estatales, por lo que consideran "imprescindible" la colaboración del Ministerio.
En el escrito, los regidores han destacado las "importantes afecciones ecológicas y socioeconómicas" que genera esta planta, tanto por su impacto paisajístico como por su incidencia en la biodiversidad y la salud pública.
En concreto, han señalado que afecta a personas con alergia a las gramíneas -en torno al 15% de la población- y que, además, presenta un alto grado de combustibilidad, lo que incrementa el riesgo de incendios en verano en zonas con presencia de plumerales.
Asimismo, han indicado que durante décadas tanto la autovía Santander-Torrelavega como la línea ferroviaria han albergado extensas colonias de plumero en taludes, desmontes y terraplenes.
Estas formaciones generan cada año "decenas de millones de semillas" que, transportadas por el viento, se dispersan por el territorio, favoreciendo su expansión y provocando perjuicios ecológicos, económicos y sanitarios, han alertado.
Ante el actual desarrollo de las obras, los ayuntamientos consideran que se trata de "una ocasión excelente para actuar de forma decidida y contundente" y eliminar y prevenir su proliferación.