Buruaga define el Premio Nacional de Tauromaquia como "un símbolo de resistencia" para "reparar la censura" del Estado

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (PP), ha definido el Premio Nacional de Tauromaquia 2025 como "un símbolo de resistencia" cuyo objetivo es "reparar la censura" del Ministerio de Cultura (Sumar), que lo canceló en 2024, lo que ha calificado como "un ataque ideológico a la libertad cultural por parte del Gobierno central (PSOE-Sumar), sus socios independentistas y la izquierda radical".

Así lo ha argumentado este miércoles en el Palacio de la Magdalena de Santander, en su discurso previo a la reunión del jurado para decidir el ganador de este galardón, donde ha afirmado que "sólo los liberticidas dudan de que el respeto a la pluralidad es el cimiento de la convivencia".

Sobre el Gobierno de España, ha aseverado que "nadie debería arrogarse el poder de decirnos qué debemos sentir, dónde podemos ir y cómo tenemos que disfrutar", y ha criticado que "cuando algo no les gusta lo eliminan, lo intentan exterminar". En esta línea, ha asegurado que esta supresión fue un intento de "censurar y desterrar un arte y una cultura milenaria que es patrimonio de todos los españoles".

De esta manera, ha respaldado la segunda edición de este Premio Nacional, convocado por el Senado, Junta de Andalucía, Cantabria, Región de Murcia, Comunitat Valenciana, Gobierno de Aragón, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Junta de Extremadura, Comunidad de Madrid, Junta de Castilla y León, Ciudad Autónoma de Melilla y la Fundación Toro de Lidia.

Además, ha recalcado que la implicación de Cantabria en este premio sirve para "enarbolar la bandera del arte, la cultura, la historia y la tradición que une y cose a España" y se ha referido a la "gran afición" por los toros que hay en la región, que cuenta con cinco plazas y eventos como la Feria de Santiago, los encierros de Ampuero y otros.

También, Buruaga cree que la tauromaquia "aporta vida y prosperidad al campo, contribuyendo a la conservación de nuestra cabaña ganadera y ayudando a luchar contra el despoblamiento", ya que el toro es "motor de progreso", ha dicho.

En este sentido, ha garantizado el apoyo del Ejecutivo a la tauromaquia, como ocurre desde 2023 con la convocatoria de ayudas para apoyar a los ayuntamientos en la celebración de festejos taurinos y con la acogida a este Premio Nacional de Tauromaquia.

"Acercar la tauromaquia a todos y muy especialmente a la Cantabria rural es una forma de dinamizar social, cultural, poblacional y económicamente nuestras zonas rurales", ha insistido al decir que "protegemos y fomentamos la fiesta del toro".

Por su parte, el presidente de la Fundación Toro de Lidia ha afirmado que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, "al dictado de su ideología, ha pretendido realizar un ejercicio de censura sobre una de las expresiones culturales más importantes de España, la tauromaquia".

Por ello, la Fundación intenta "unificar a los más representativos de todo el país para que sea un premio significativo y de mucha representatividad", ha manifestado antes de agradecer el apoyo institucional como un "paso adelante en defensa de la diversidad cultural, de la democracia, y en definitiva de la libertad".

Acto seguido a estas declaraciones, el jurado -del que forma parte la consejera de Presidencia del Gobierno de Cantabria, Isabel Urrutia- se ha reunido para deliberar el ganador de esta segunda edición.

El jurado cuenta con personalidades del mundo taurino como Antonio Bañuelos, El Fundi o Espartaco; periodistas como Patricia Navarro, Chapu Apaolaza o Domingo Delgado de la Cámara, y representantes de las diez autonomías que lo convocan, entre ellos, Indalecio Sobrino por Cantabria, presidente del consejo de administración de la plaza de toros de Santander.

Dotado con 30.000 euros, este premio, tras ser suprimido en 2024 por el Gobierno central, celebró el año pasado su primera edición, en la que se alzaron con el galardón el director de cine Albert Serra y la Real Unión de Criadores de Toro de Lidia.