Antonio Garrigues Walker ha analizado con los directivos cántabros los retos y cambios a los que hacer frente en esta "era de incertidumbre".
Ha sido en encuentro en Santander, organizado por Asociación para el Progreso Directivo y la empresa pública Sodercan, en el que el protagonista ha abordado ante los participantes su última publicación, 'Manual para vivir la era de la incertidumbre', acompañado de Miguel Antoñanzas, presidente en Cantabria de APD y de Viesgo
En este foro, Garrigues Walker ha reflexionado con los directivos y empresarios cántabros desde su experiencia profesional, ofreciendo una visión y análisis del "malestar global", y matizando hechos que preocupan a la sociedad.
Uno de ellos es el cambio tecnológico, sobre el que el conferenciante ha apuntado que la revolución digital ha "acelerado el tiempo histórico" hasta el punto de que "el medio y el largo plazo han perdido relevancia" así como "conceptos básicos" de la gestión personal y profesional como la estrategia.
En este ámbito adquieren "pleno sentido" aspectos como la movilidad laboral y la formación continua, "ideas bienintencionadas que han sido desnaturalizadas en su aplicación práctica", tanto que "han contribuido en gran medida al malestar y a la vuelta de viejos fantasmas proteccionistas de la mano de populismos y nacionalismos".
De la globalización ha señalado que ha sido un "poderoso instrumento de bienestar y progreso global", pero ha apuntado que "blandir eso tiene algo de trampa argumentativa". En este sentido, ha comentado que "el malestar es fruto en mayor medida del punto de partida y de las expectativas que de la realidad presente".
"Si creemos en el sistema, hemos de hacernos cargo de ello. El sistema económico no funciona, admitámoslo, pero podría funcionar dentro de los parámetros liberales y reformistas que ven con optimismo el futuro. No cabe la opción de confiar, en que vivimos en el mejor de los mundos posibles o conocidos hasta ahora. Es la receta hacia el fracaso", ha advertido.
A juicio de Garrigues Walkder, la globalización liberal debe encontrar una forma de canalizar el "inmenso e inmanejable" flujo de información en la conversación democrática. Las redes -ha dicho- han "acrecentado el reto", pero también son unas "herramientas pedagógicas y deliberativas extraordinarias".
EL AUGE DE LOS POPULISMOS, LA CRISIS DE LOS PARTIDOS Y LA MIGRACIÓN
Aunque Garrigues considera "más preocupante el populismo creciente en lugares hasta hace poco ajenos a él, o donde éste era tan minoritario que era imposible ganar elecciones abanderándolo". "Estados Unidos es el caso paradigmático, pero no el único. Pero más interesante aún es preguntarse por qué no hay populismo en algunos sitios, por si de esos casos podemos extraer algunas lecciones", ha manifestado.
De España, ha subrayado que el problema de Cataluña se ha vivido y se vive "con especial intensidad y preocupación", ya que si bien es un problema "específico" de nuestro país no se puede "desligar de dinámicas globales que alimentan el malestar".
"Cuando se ha perdido la sensación de comunidad y pertenencia, la vuelta a los viejos relatos es algo demasiado tentador, y en ese contexto el nacionalismo independentista catalán ha jugado muy bien sus cartas".
En el plano político, Garrigues también ha reflexionado sobre la crisis de los partidos y al respecto ha indicado que en España hay una explicación para el "excesivo poder" que tienen: "durante cuarenta años no existieron y se buscó reforzarlos cuando se diseñó, y se improvisó, la Transición. Pero hace muchos años que la situación era insostenible. La patrimonialización que los partidos hicieron del Estado y de sus distintos poderes, además de gran parte del sector privado, está también detrás del malestar en nuestro país".
RAZONES PARA NO DECAER
Como ha explicado Garrigues, la digitalización, el auge de las redes o las aplicaciones de mensajería instantánea genera un cambio de costumbres que ha provocado que la sociedad no sea capaz de medir los problemas.
"Llevará años adaptarse a estos nuevos esquemas mentales, y sin duda pasará por establecer una relación más irónica y escéptica con estas nuevas herramientas. También para contrarrestar fenómenos con tanta influencia como la posverdad y las fake news" ha matizado.
También ha apuntado que "es urgente la redistribución de la riqueza y oportunidades con propuestas fiscales audaces" que, como ha remarcado, "seguramente requerirán una mayor contribución de las grandes tecnológicas".
"La crisis, la globalización y el cambio tecnológico han puesto patas arriba el contrato social que ha mantenido la paz de forma generalizada. Si no admitimos que todos estos factores han roto el contrato social con el que funcionábamos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, no llegaremos lejos. Negar la realidad, nunca ha sido una buena forma de comportarse y es aún más contraproducente en la era de las redes e internet" ha concluido Garrigues en Santander.