El Ayuntamiento de Santander secundará este sábado 28 la 'Hora del Planeta' apagando la luz en ocho edificios y espacios públicos y sumándose así a una iniciativa de carácter global que trata de sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de colaborar entre todos para frenar el avance del cambio climático.
De esta forma, entre las 20.30 y las 21.30 horas se apagarán las luces de las fachadas del Ayuntamiento, la Catedral, el Palacio de la Magdalena, Palacio de Exposiciones, el edificio Ribalaygua y la Agencia de Desarrollo Local. También se dejarán sin iluminación la plaza Porticada y la Primera Playa del Sardinero.
La concejala de Medio Ambiente, Margarita Rojo, ha explicado que con este gesto Santander ratificará de nuevo su compromiso con un desarrollo sostenible y con las políticas de ahorro y eficiencia energética encaminadas a contrarrestar el cambio climático y el calentamiento global.
Además, ha señalado que se trata de una forma de concienciar a la población sobre la importancia de implicarse a todos los niveles: países, regiones, ciudades y hogares, para contribuir a un objetivo que "no sólo debe estar presente en la agenda política, sino también en el día a día de instituciones y ciudadanos".
Por ello, ha hecho un llamamiento a los vecinos para que se sumen desde sus casas, apagando las luces durante una hora e incorporando pequeñas acciones en su día a día para contribuir a la conservación del Planeta.
Bajo el lema '20 años de La Hora del Planeta, 20 logros para la naturaleza', la campaña destaca avances como el crecimiento de las energías renovables, la reducción del uso del carbón, el desarrollo de leyes climáticas, la protección de mares y ecosistemas o la recuperación de especies que estaban al borde de la extinción. Estos hitos demuestran que la acción colectiva es capaz de generar cambios reales y medibles en la lucha contra la crisis climática, ha señalado el Ayuntamiento en nota de prensa.
La Hora del Planeta nació en Sidney en 2007 como un gesto simbólico para llamar la atención sobre el problema del cambio climático.
Desde su primera edición en 2007 (2009 en España), la campaña se ha convertido en uno de los movimientos ambientales más grandes del mundo, ofreciendo un altavoz a millones de personas y a miles de empresas e instituciones que se suman en más de 200 países.