Las obras del Mercado de la Esperanza pararán en Semana Grande y acabará a finales de año

La obra de reforma de la planta baja del Mercado de la Esperanza de Santander parará durante la Semana Grande, que se celebra en julio, y se reanudará tras las fiestas, con la previsión de que esté finalizada antes de terminar el año.

El parón en los trabajos permitirá retirar la valla existente y abrir la puerta para dar servicio a vecinos y turistas que durante esos días visiten la ciudad.

La remodelación permitirá crear un aula de cocina versátil donde podrán desarrollarse actividades en grupo, y mejorará también las condiciones de trabajo de los comerciantes y su capacidad de prestar un mejor servicio con un nuevo almacén y una sala de reuniones, así como una oficina para los vigilantes.

Lo ha destacado este jueves la alcaldesa, Gema Igual, durante una visita a los trabajos, que ejecuta la empresa Tedcon Integral por un presupuesto de 565.953 euros más IVA y un plazo de ejecución de cinco meses.

Se trata de una actuación financiada con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, a través del proyecto ‘Comercio de Santander. Camino de la excelencia’.

La regidora, que ha estado acompañada del concejal de Comercio, Álvaro Lavín, de responsables de la empresa constructora y del presidente de la Asociación de Comerciantes, Ignacio Rodero, ha destacado que esta actuación mejorará "sustancialmente" las condiciones de trabajo de los comerciantes y su capacidad de prestar un mejor servicio, ampliando además el abanico de actividades de dinamización social que podrá albergar este espacio. Además, se reformarán los aseos y vestuarios del personal del mercado y los aseos públicos.

Se trata de una actuación financiada en el marco de las ayudas para el apoyo a Mercados del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, del que se ha beneficiado el Ayuntamiento de Santander con el proyecto ‘Comercio de Santander. Camino de la excelencia’.

MERCADO DE LA ESPERANZA

El Mercado de la Esperanza fue proyectado por los arquitectos Eduardo Reynals y Juan Moya en 1897. Su importancia arquitectónica e histórica radica en que es una de las grandes y escasas muestras de arquitectura en hierro decimonónica conservadas en España.

Fue inaugurado el 10 de abril de 1904, mereciendo sus artífices la Medalla de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Actualmente se trata del mercado de este tipo más grande de Cantabria, dedicado fundamentalmente a la alimentación.

La planta baja se dedica a la venta de pescado y marisco, mientras que la alta está dedicada a la venta de productos cárnicos, lácteos, frutas y verduras.

El pasado mes de abril el Mercado cumplió su 120 aniversario.