El hermano del acusado de matar a su madre tenía "la sensación" de que podía pasar en cualquier momento

Según los policías, el hombre decía cosas "incoherentes" y "sin sentido" cuando llegaron al lugar de los hechos

El hermano del acusado de matar a su madre de 80 años en octubre de 2021 en el domicilio de Santander en el que los tres convivían ha dicho que tenía la "sensación" de que lo ocurrido podía haber pasado en cualquier momento; "hace 10 años, dentro de cinco o nunca", e incluso pensaba que él podría haber sido la víctima debido a la relación "tensa" que ambos mantenían desde hace muchos años.

Según ha relatado este martes en el segundo día del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Cantabria, la relación no era "normal" desde hace unos 10 años y en casa "todo eran problemas y discusiones" relacionadas con las tareas de casa, porque su hermano, el acusado, no trabajaba o porque siempre les pedía dinero a él y a su madre.

Por ello, y debido a la "tensión", las "amenazas" y a las miradas "intimidatorias" que le lanzaba cuando se cruzaban por la casa, el hermano del procesado adoptó, frente a la figura más "dialogante" de su madre, una posición de "poli malo", negándose a darle dinero e instándole a trabajar, lo que resultaba en "encontronazos y empujones".

En concreto, ha relatado un episodio de hace tres años en el que él y su madre estaban encerrados en el baño mientras su hermano les amenazaba con una navaja desde fuera porque quería 600 euros.

Pese a estos hechos, ha asegurado que su hermano, al que vio la noche antes del homicidio, era "consciente" de lo que hacía y decía y nunca le vio "ido", y les quería a su madre y a él "de sirvientes".

Sobre lo relatado ayer en su comparecencia por el procesado, que sostuvo que su hermano y su madre "le maltrataban" y le proferían a diario insultos, el hermano lo ha negado y ha asegurado que su madre "nunca" diría eso porque era una persona "educada", algo que han subrayado también durante el juicio una vecina y otra mujer que trabajaba para ella ayudándola en casa debido a sus problemas físicos.

El hermano, que ejerce la acusación particular, también ha negado las afirmaciones del acusado de que un hombre "le violó" en su casa y su madre y su hermano eran conscientes, y las ha achacado a que "se inventa cosas para justificar que no hace nada" y dice "cosas sin lógica".

En este sentido se ha expresado también la hermana de ambos, que aunque no compartía domicilio con ellos estaba al corriente de la "muy, muy complicada" convivencia que había "desde siempre" por diversos problemas familiares, así como de que el presunto autor de los hechos, se inventada "un montón de cosas", contaba la verdad "a medias" y siempre les echaba la culpa a ellos de sus problemas, "aunque a veces también se culpaba a sí mismo y se autoflagelaba" en momentos de depresión.

En su opinión, su hermano "tenía un problema mental obvio, manifiesto y patente", aunque no conoce "en qué grado exactamente", y según ha dicho, no le recuerda "muy estable nunca a lo largo de su vida", por lo que ha pagado un informe psiquiátrico alternativo propuesto por la defensa con el objetivo de obtener una segunda opinión sobre el caso.

RELATO DE LOS POLICÍAS

En esta segunda sesión del juicio también han testificado varios policías que acudieron al domicilio donde tuvieron lugar los hechos al ser avisados por los vecinos.

Todos ellos han coincidido en que el acusado, que tardó en abrirles la puerta, se encontraba con el torso desnudo lleno de manchas de sangre, "alterado", y decía cosas "sin sentido", "incoherentes" o "hablaba consigo mismo" sobre su pasado y sus padres, además de decir que su madre "era un ser de luz" o que los policías "eran la luz y venían a salvarle", entre otras frases.

Uno de ellos ha manifestado que el hombre le explicó que había agredido a su madre porque le hizo "un mal gesto" que "no le gustó", y que segundos después le dijo que "pensaba que estaba pegando a su padre", pese a que este ya falleció.

Los agentes que le trasladaron al Hospital Valdecilla también han expresado que el presunto agresor estuvo, en general, "tranquilo" durante el trayecto y en el hospital.

Finalmente, varios han descrito lo que vieron en la casa cuando el acusado les abrió la puerta, asegurando que había "desorden" en varias zonas, objetos con sangre como un router o una televisión de los que se obtuvieron una huella dactilar y otra palmar, así como a la madre tirada boca abajo en su habitación, con cables enredados en su cuerpo (uno de ellos anudado en el pie) con la espalda descubierta, sangre, heridas y marcas que podrían ser de mordiscos.

El propio procesado reconoció ayer que aunque no recordaba, como recoge el escrito de acusación, abalanzarse sobre su madre y golpearla con varios objetos en varias partes del cuerpo, sí que le venía un recuerdo de ella tumbada con los brazos hacia arriba --según el escrito se los rompió al apoyarse para frenar la caída--.

Y aunque tampoco se acordaba de haberle dado siete mordiscos en la espalda y uno en la oreja hasta arrancarle una parte, sí de que "tenía pelos" por la boca, y de un comentario que hizo uno de los policías que fue a su casa: "Joder con el bocado que le ha pegado".

Con todo, el hombre se enfrenta a 23 años de prisión que pide la fiscal y a 25 de la acusación particular (su hermano), además de prohibición de comunicar y acercarse al hermano con el que convivía durante otros 25 y una indemnización de 170.000 euros para sus dos hermanos.

Fiscalía, acusación particular y defensa coinciden en que las pruebas ya reflejan que el hombre mató a su madre y él no lo niega, por lo que ahora se debe resolver si lo hizo voluntariamente y en plenas facultades, o si por el contrario su comportamiento fue fruto de una anomalía psíquica.

El juicio continuará mañana con la declaración de más testigos y se prologará hasta el viernes 27.

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