El hombre acusado de fotografiar a niños desnudos cuando se bañaban o jugaban en playas de Santander y crear imágenes de pornografía infantil con Inteligencia Artificial ha rechazado este lunes reconocer los hechos que se le imputan y aceptar siete años de cárcel, por lo que irá a juicio.
Ha sido esta mañana, en la audiencia preliminar celebrada en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria, en el que el procesado no ha aceptado la propuesta del ministerio público que le rebajaba en tres años la pena inicialmente solicitada para él, de diez años y diez meses de prisión por delitos de elaboración y tenencia de pornografía infantil, así como de atentado a los agentes de la autoridad cuando fue sorprendido y detenido.
Esta parte también solicita trece años de inhabilitación para ejercer la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento; dieciocho años de inhabilitación para profesión o desempeño con menores, y diez años de libertad vigilada.
El implicado será así juzgado por tomar fotografías, almacenarlas y crear con IA imágenes de pornografía infantil para satisfacer su propio interés sexual. Se le imputan más de 8.000 instantáneas captadas y vídeos grabados a niños de menos de 16 años desnudos en las playas de Santander, cuando estaban bañándose o jugando ajenos a la presencia del sospechoso.
Según el escrito del fiscal, el hombre acudió de forma reiterada a arenales de la capital cántabra con varias cámaras suyas y, para "atender su propio ánimo libidinoso", captó imágenes y grabó a menores no identificados que estaban en la playa desnudos, "bañándose o jugando, ajenos a su presencia".
Después, almacenaba los vídeos y fotos que "año tras año" iba tomando en discos duros que guardaba en su domicilio. Junto a ese material también tenía en el ordenador e igualmente "para su propio uso" otras imágenes en las que "se representaban de forma hiperrealista y confundible con la realidad menores de edad desnudos y posando provocativamente", fotografías creadas mediante Inteligencia Artificial y descargadas de Internet.
En julio de 2024, el acusado fue una vez más a la playa de El Sardinero y desde los Jardines de Piquio trató de tomar imágenes de los menores y sus genitales. Sin embargo, fue observado por un agente de movilidad que, tras comprobar los hechos, avisó a la Policía Local de Santander.
El sospechoso huyó al ser descubierto y se subió en un autobús, donde le encontraron los efectivos, que le requirieron para que se bajara del vehículo. Pero se negó, trató de borrar los archivos y, cuando un policía le quitó la cámara, reaccionó violentamente y le agredió.