El hombre acusado de agredir sexualmente y de manera continuada a la hija menor, de once años de edad, de quien fue su pareja ha aceptado trece años y medio de cárcel este jueves en el juicio contra él, en el que ha reconocido los hechos y se ha mostrado conforme con las penas consensuadas entre las partes.
Antes de la vista oral, celebrada en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria, el fiscal solicitaba doce años de prisión, pero la acusación particular interesaba 18, y al final ha sido condenado a trece años y medio por un delito continuado de agresión sexual a menor de dieciséis años.
Además, se le ha impuesto la prohibición de acercarse y comunicarse con la víctima durante 23 años y medio, y durante 18 y medio no podrá trabajar con menores y se le privará además de la patria potestad, según han informado a Europa Press las partes al término de la sesión, que se ha celebrado a puerta cerrada.
En concepto de responsabilidad civil, el ministerio público, la abogada de la acusación particular y el letrado de la defensa se han mostrado conforme con que el procesado indemnice a la víctima con la cantidad de 30.000 euros (el fiscal pedía 20.000 por la lesión psicológica que padece y los daños morales causados y la madre de la menor reclamaba 43.300 euros).
Según los hechos recogidos en el escrito del fiscal, el implicado residía en la vivienda de su pareja con ella y sus hijas. Fruto de esa convivencia, pasó a tener una relación "estrecha" con las hijas, fundamentalmente con la que tenía once años, para quien se constituyó como "un referente paterno".
Así las cosas, cuando la niña y el procesado estaban en el salón, viendo la televisión y aprovechando que la madre se había ido a dormir, el hombre, "con ánimo libidinoso, comenzó a realizar tocamientos a la menor en sus genitales por encima de la ropa".
Y en otras ocasiones y en idénticas circunstancias, le realizó tocamientos por debajo de la ropa interior, incluso introduciendo sus dedos en la vagina y lamiendo sus genitales. También conminó a la menor a que le masturbara, eyaculando después.
Los hechos continuaron sucediendo "casi de forma diaria" hasta que en una ocasión la madre de la menor le descubrió y le hizo abandonar el domicilio.