La ola de calor del pasado mes de junio alcanzó el nivel de riesgo alto para la salud en toda Cantabria, según ha apuntado el Gobierno regional en un comunicado difundido para advertir de los efectos de las altas temperaturas y destacar la importancia de protegerse.
Y es que según la Consejería del ramo, las consecuencias de estos episodios pueden ser "relevantes" e incluso de "cierta gravedad" para la salud, sobre todo entre las personas más vulnerables, de ahí la necesidad de medidas preventivas que "mitiguen el impacto" del calor.
En este sentido, la Dirección General de Salud Pública recuerda que cada año ponen en marcha un Plan de Actuaciones Preventivas con el objetivo de reducir la incidencia sobre la morbimortalidad (indicador estadístico que combina la frecuencia y proporción de personas que enferman y la cantidad de defunciones) de la población derivada del exceso de temperatura.
Solo en junio, la región registró medio centenar de fallecimientos atribuibles al calor, según datos del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto Carlos III.
Además de la ola de altas temperaturas del mes pasado, en mayo hubo otra, inédita a esas alturas del año, y en lo que va de julio, desde el día 3, la región vive otro episodio de calor que sigue activo en Liébana y Cantabria del Ebro, no en el litoral y centro.
Estas situaciones son cada vez más frecuentes en Cantabria, donde se baten récords de temperaturas máximas. Esto, unido a la posibilidad de que se repitan veranos excesivamente calurosos, justifica la puesta en marcha de medidas de prevención y reducción de los daños en situaciones excepcionales de altas temperaturas, como el citado plan.
En 2025 se activó en doce ocasiones en primavera y verano, la primera vez del 29 al 30 de mayo y la última del 18 al 20 de septiembre. El episodio de calor más largo e intenso fue del 6 al 13 de agosto.
Cantabria registró entonces temperaturas inusualmente altas y persistentes y agosto fue uno de los meses más cálidos de los últimos 64 años, con una media de 25,7 °C en la región.
El Plan de Actuaciones Preventivas define, en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), cuatro zonas meteosalud: litoral, centro y Valle de Villaverde, Cantabria del Ebro y Liébana. Cada una tiene sus características climáticas propias y temperaturas umbral, a partir de las cuales pueden detectarse efectos en la salud de la población, especialmente la más vulnerable.
Se trata de pacientes con patologías crónicas de riesgo (cardiovasculares, respiratorias, metabólicas, sometidos a determinados tratamientos) que viven solos o con alteraciones en su autonomía, o sin adecuado control y apoyo de su entorno familiar.
Entre la población más sensible al calor están los niños, especialmente aquellos con patologías crónicas graves y fundamentalmente los menores de 4 años. Y también las personas con problemas sociales (inadecuación de la vivienda u otras situaciones que determinen cierto grado de exclusión como escasez de recursos, enfermedad mental o hábitos tóxicos) o las que están muy expuestas al calor por motivos laborales, deportivos o actividades de ocio.
REVISIÓN ANUAL DE LAS ACCIONES.
Cada año, Salud Pública convoca a la Comisión del Plan, que revisa las acciones que cada dirección general u organismo va a realizar en función del nivel de riesgo que se defina en cada momento.
Además, la Consejería recibe a diario, entre mayo y septiembre, información del Ministerio con los niveles de riesgo para la salud derivados de altas temperaturas, que se obtienen de la predicción de temperatura máxima de la AEMET para el día y los dos siguientes.
Así, en caso de nivel amarillo de bajo riesgo y sucesivos, se informa a los integrantes de la Comisión y se detallan las zonas de meteosalud afectadas, para que cada uno implemente las acciones recogidas en el plan.
Además, el Servicio Cántabro de Salud (SCS) informa a los profesionales de las zonas en las que se declara el nivel de alerta para que se notifiquen las enfermedades relacionadas con el calor y se haga seguimiento de casos concretos de especial vulnerabilidad.
Desde la Dirección General de Seguridad y Protección Ciudadana y Servicio de Emergencias se difunde la situación, junto a las recomendaciones sanitarias, y se refuerzan servicios relacionados con la atención a emergencias.
También, la Federación de Municipios informa a los ayuntamientos afectados, al personal de ayuda a domicilio y teleasistencia municipal, y valora la adopción de medidas concretas relacionadas con la celebración de actividades.
Cruz Roja informa a voluntarios y trabajadores que atienden a personas de especial vulnerabilidad y, en casos concretos, realizan intervenciones personalizadas.
Y cuando la situación vuelve a la normalidad, se realiza el proceso inverso para informar de la desactivación de la alerta por calor.