El Gobierno de Cantabria activa el nivel rojo de riesgo para la salud por calor en el litoral, el interior y Villaverde

El Gobierno de Cantabria acaba de activar el nivel de riesgo para la salud rojo, el máximo, en el litoral, los valles interiores de la región y Villaverde, y el naranja (medio), en Liébana, del plan de actuaciones preventivas de los efectos de las temperaturas extremas sobre la salud, que coordina la Dirección General de Salud Pública.

Debido a las elevadas temperaturas que se esperan estos tres días, la Consejería de Salud informa a los municipios y organismos con competencias en intervención en emergencias para que activen sus protocolos de actuación y establezcan las medidas preventivas pertinentes.

Además, se solicita a los municipios y organismos con competencias en servicios sociales, educativos y sanitarios la atención y seguimiento de la situación, especialmente en colectivos vulnerables y grupos de riesgo (personas mayores solas, con enfermedades crónicas, familias en contexto de precariedad, grupos aislados, acampadas, eventos deportivos, festividades o concentraciones de personas, entre otras).

El consejero de Salud, César Pascual, ha señalado en declaraciones a los medios de comunicación que estos episodios de calor que está viviendo la región, con temperaturas superiores a los 34 grados centígrados --unos 14 por encima de lo habitual para un mes de mayo--, no han tenido un impacto asistencial significativo, y que se han atendido fundamentalmente mareos, sin llegar a ser golpes de calor.

RECOMENDACIONES SANITARIAS

El Ejecutivo ha incidido en un comunicado en una serie de recomendaciones ante las altas temperaturas, siendo una de las medidas más importantes evitar la exposición directa al sol, especialmente durante las horas centrales del día, de 12.00 a 17.00 horas.

Desde la Consejería de Salud se recomienda hidratarse suficientemente con agua, evitando bebidas alcohólicas y azucaradas para calmar la sed, y no esperar a tener sed para beber.

Para toda la población se recomienda vestir con ropa holgada, ligera y colores claros, cubriendo la mayor parte del cuerpo, especialmente la cabeza, y llevar consigo gorro, gafas de sol y crema protectora.

Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, así como reducir la actividad física y evitar hacer ejercicio al aire libre en las horas centrales del día.

En la playa, se recomienda el uso de sombrilla, protección solar, refrescarse frecuentemente, evitar estancias prolongadas y salir del agua y acudir a los puestos de vigilancia en caso de encontrarse mal.

El departamento de Salud también quiere hacer un llamamiento especial en la prevención frente al calor de los más pequeños y en personas de avanzada edad, en especial si viven solas o aisladas, o en condiciones sociales y económicas desfavorecidas.

Se les procurarán ambientes frescos, uso de ropa ligera, buena hidratación, control de medicamentos (en su caso) y, sobre todo, vigilar la aparición de signos de descompensación por calor como somnolencia, fiebre o confusión mental.

Especial atención hay que prestar a no dejar a niños, personas mayores o mascotas en el interior de un vehículo, aunque estén a la sombra.

Las personas que realizan actividades laborales de esfuerzo físico intenso al aire libre han de extremar las precauciones.

Si la sensación de calor es elevada, hay que evitar, en la medida de lo posible, realizar trabajos pesados o deporte intenso, permanecer a la sombra y realizar comidas ligeras que tengan como base las frutas, verduras y ensaladas.

GOLPES DE CALOR

Si cualquier persona que haya permanecido en situación de temperatura elevada presenta mareos u otra sintomatología no habitual, hay que actuar situándola en lugar fresco y a la sombra, aligerar la ropa, proporcionar agua y aplicar paños húmedos de agua fresca sobre la cabeza y el resto del cuerpo.

Si la persona no se recupera espontáneamente pasados unos minutos, presenta sudor frío, palidez, fiebre o pérdida de conciencia, contactar con el teléfono de emergencias sanitarias 061.

Si bien estas recomendaciones son aplicables a toda la población, hay ciertas personas más sensibles a las altas temperaturas y con los que hay que tener especial precaución.

Es el caso de los niños, especialmente los lactantes y menores de 4 años; las personas mayores; los enfermos crónicos con distintas patologías (cardiovascular, respiratoria, diabetes, insuficiencia renal crónica, demencias, obesidad severa); las personas discapacitadas o con determinados tratamientos médicos como diuréticos, neurolépticos, anticolinérgicos y tranquilizantes.