Las ayudas de 3,5 millones para la transformación de la pesca se convocarán en julio

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha anunciado que las ayudas a la transformación y comercialización de productos de la pesca y de la acuicultura se convocarán el próximo mes de julio, con una dotación de 3,5 millones de euros.

Esta cantidad, sumada a los otros 3,5 millones movilizados el pasado mes de septiembre, eleva a 7 millones la "fuerte apuesta" del Gobierno cántabro en menos de un año por la industria de la conservera.

Según ha explicado, estas ayudas pueden llegar a alcanzar hasta el 50% de la inversión realizada en proyectos de modernización de los procesos industriales y comerciales de la cadena de manipulación, tratamiento, producción y distribución de los productos, con el objetivo de mejorar la competitividad del sector y fortalecer su posición en el marcado.

Sáenz de Buruaga ha realizado este anuncio en el transcurso de la visita que ha efectuado este viernes a Conservas Catalina, en Santoña, con motivo de su 25 aniversario.

Ha felicitado la trayectoria de esta empresa que en la actualidad cuenta con cerca de una treintena de trabajadores, 24 mujeres y 4 hombres, y que se ha convertido en este tiempo en una marca de "gran prestigio" dentro y fuera de la región.

De hecho, ha recordado que fue la ganadora del premio a la mejor anchoa de la última edición de la Feria de la Anchoa y la Conserva de Cantabria --la tercera vez que lo consigue en la última década--, así como sus numerosos premios internacionales y su reciente designación como proveedor oficial del Comité Olímpico Español en los próximos Juegos de París.

La presidenta ha destacado que esta firma conservera, además de crear riqueza y empleo, imprime un "carácter singular" a Santoña, que es "referencia mundial de la anchoa desde hace más de un siglo", y contribuye a "hacer región" con un producto que es "sello de calidad y marca Cantabria", donde se concentra casi el 90% del total de la producción española.

Por este motivo, ha dado la enhorabuena a los fundadores de la empresa, el matrimonio que forman José Luis Ruiz y Catalina Ortiz, y también a los actuales responsables, su hija Silvia Ruiz y su yerno Adolfo Beláustegui, que han sabido darle continuidad y "nuevos bríos".

Sáenz de Buruaga ha asegurado que los alimentos de Cantabria tienen todavía "mucho terreno por conquistar dentro y fuera de la región", y ha garantizado el apoyo del Gobierno al sector para "sacar provecho a todo ese potencial", a través de ayudas directas y otras medidas como la bajada de impuestos, la simplificación administrativa, el plan de autónomos o el impulso a la inversión, la innovación y la internacionalización.

Un sector, el conservero, que genera cerca de 1.800 puestos de trabajo en Cantabria --cerca de 3.000 en época de costeras-- y en el que el empleo femenino supera el 90%.

Sáenz de Buruaga ha estado acompañada en la visita, entre otros, por el consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, Pablo Palencia; el alcalde de Santoña, Jesús Gullart; el director general de Pesca y Alimentación, Paulino San Emeterio; el presidente de la Cofradía de Pescadores ‘Virgen del Puerto’ de la localidad, Miguel Fernández, y el patrón mayor de la Cofradía de la Anchoa, Tino Sampedro, además de los actuales responsables de la empresa y los fundadores.

Previamente a su visita a Conservas Catalina, la presidenta ha aprovechado su presencia en Santoña para conocer la Galería de Arte de la Anchoa, un proyecto promovido por otra firma local, Conservas Ana María, y cuyo objetivo es difundir la historia conservera y pesquera de la villa, así como el proceso de elaboración de la anchoa, desde la pesca del bocarte hasta el enlatado.

Ubicada en una nave del polígono industrial, la galería recrea un barco pesquero encallado en un fondo marino y en ella se exhiben piezas y materiales destinados al tratamiento y pesca de la especie, desde cestas hasta un carro o barriles sicilianos, que se complementan con una proyección audiovisual y recursos interactivos.

El techo refleja el fondo marino y en sus paredes hay cerca de medio centenar de fotografías, cedidas por los vecinos o propiedad de Ana María Fernández, que muestran el proceso de elaboración de la anchoa, las viejas fábricas, la venta en la antigua lonja, embarcaciones pesqueras o lugares emblemáticos como el barco de Berria, La Machina y el Secadero.