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La producción de nieve se ha convertido en una herramienta imprescindible para garantizar la actividad en estaciones de esquí de media montaña como Alto Campoo.
Así lo explica Gabriel Diego, responsable de la producción de nieve en la estación campurriana, en una entrevista concedida a Edu Pesquera, en la que detalla cómo funciona el sistema, sus limitaciones y los retos a los que se enfrenta el complejo invernal en un contexto de cambio climático .
Diego aclara desde el inicio un matiz importante: “no hablamos de nieve artificial, sino de nieve producida o cultivada”. Se trata de un proceso en el que el agua se capta del río Híjar y regresa posteriormente a la misma cuenca en forma de nieve, sin alterar el equilibrio del entorno natural.
Actualmente, Alto Campoo cuenta con 84 cañones operativos, además de cinco arquetas preparadas para futuras ampliaciones, aunque estas últimas se encuentran en zonas con restricciones medioambientales.
Según el responsable de producción, la nieve producida es ya “el futuro” de las estaciones situadas por debajo de los 2.200 o 2.400 metros de altitud. “La nieve ya no cae como antes y esta tecnología nos permite sacar adelante temporadas que, de otro modo, serían inviables”, explica.
Un proceso complejo y vigilado las 24 horas
Lejos de la idea de que basta con pulsar un botón, Diego subraya que la producción de nieve requiere una vigilancia constante y un profundo conocimiento técnico.
Influyen factores como la temperatura, la humedad, el viento y, especialmente, el denominado bulbo húmedo, un parámetro clave para obtener nieve de calidad. En Alto Campoo, con humedades habitualmente altas, solo se produce nieve cuando el bulbo húmedo alcanza al menos los –2,5 grados, lo que permite generar una nieve más seca y duradera.
“Cuanto más seca es la nieve, más aguanta y mejor se puede trabajar”, señala, destacando también el papel fundamental de los maquinistas para consolidar la base en pistas.
Refuerzos en la parte baja de la estación
Durante la entrevista, Diego confirma que existe un proyecto para reforzar la producción de nieve en la parte baja de la estación, especialmente en el entorno del desembarque de Pidruecos, una de las zonas más sensibles a la falta de nieve. La iniciativa contempla la instalación de nuevos cañones y arquetas de refuerzo para móviles, con el objetivo de mejorar la conservación de la nieve en ese sector.
El actual sistema de innivación fue diseñado en 2017, cuando la climatología era distinta. “Han pasado ocho años y el cambio climático ha avanzado muy rápido. Es necesario seguir invirtiendo y adaptando la instalación”, apunta.
Pasión por la estación
Más allá de los aspectos técnicos, Gabriel Diego deja claro su fuerte vínculo con Alto Campoo. Tras años como profesor y posteriormente vinculado al montaje del sistema de innivación, hoy forma parte de la plantilla de Cantur. “Para mí no es solo un trabajo, es una pasión”, afirma, destacando el compromiso de todos los equipos que trabajan en la estación, muchas veces en condiciones duras y durante la noche.
La entrevista pone de relieve que, aunque el inicio de la temporada no haya sido el ideal, la producción de nieve sigue siendo una pieza clave para mantener viva la estación y garantizar su futuro, siempre que la climatología permita poner la planta en funcionamiento al máximo rendimiento.