Vox exige protección del monumento a Carrero Blanco en Santoña frente al "vandalismo institucional" del Gobierno central
El Grupo Vox en el Parlamento de Cantabria defenderá el próximo lunes 15 en el Pleno una proposición no de ley (PNL) para paralizar de forma inmediata la retirada del monumento al almirante Luis Carrero Blanco, ubicado en el Paseo Marítimo de Santoña, garantizar su protección integral e incoar de manera urgente su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).
Esta iniciativa surge en respuesta al procedimiento administrativo iniciado por el Gobierno de la Nación el pasado 13 de mayo para incluir este conjunto escultórico en el catálogo de símbolos contrarios a la memoria democrática, paso previo para imponer su demolición forzosa, ha indicado en rueda de prensa la portavoz de la formación, Leticia Díaz.
La diputada ha calificado la intención del Ejecutivo central como un "acto de vandalismo institucional guiado por el sectarismo ideológico", y ha advertido que "intentar borrar por la fuerza una obra de arte sitúa al Gobierno en el mismo lado de la historia que aquellos que prefieren destruir antes que comprender".
En este sentido, ha comparado esta medida con "la misma pulsión destructiva que llevó a los talibanes a dinamitar los Budas de Bamiyán en 2001 o la mentalidad censora de las hogueras de libros en la Alemania de 1933".
Al respecto, ha enfatizado que "las sociedades maduras asumen su pasado y conservan su patrimonio en lugar de destruirlo con excavadoras".
La portavoz de Vox ha argumentado que el valor técnico e histórico-artístico del monumento viene avalado por argumentos objetivos, como la autoría de prestigio, al tratarse de una obra de Juan de Ávalos y García-Taborda, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y una de las figuras cumbre de la escultura del siglo XX español.
También, por la ausencia de símbolos políticos, por un "diseño universal y humanista" y por el aval científico porque su valor arquitectónico lo incluye en el Catálogo del Patrimonio Cultural de Cantabria II.
Más allá de sus valores estéticos, ha denunciado "la gran contradicción legal" en la que en su opinión incurre el Gobierno de España, ya que el monumento "fue promovido por los propios vecinos de Santoña para homenajear a un hijo de la villa que fue asesinado por la banda terrorista ETA en 1973".
En este sentido, ha precisado que, "al ostentar de forma plena la condición legal de víctima del terrorismo", le es de directa y obligada aplicación la legislación autonómica y la Ley de Cantabria de Víctimas del Terrorismo "prohíbe de forma taxativa cualquier acción de desprecio, humillación o menoscabo a la dignidad de las víctimas por parte de los poderes públicos".
Al respecto, Díaz ha insistido en que la protección de los Derechos Humanos y la dignidad de las víctimas "neutraliza y se sitúa por encima de cualquier intento de utilización de la Ley de Memoria Democrática".
En la PNL, Vox insta al Ejecutivo regional a activar de forma urgente los mecanismos de protección competencial previstos en el Estatuto de Autonomía: la incoación urgente como BIC, para lo que exige a la Consejería de Cultura la apertura inmediata del expediente para declarar el conjunto como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, y frenar "la injerencia de Madrid", instando formalmente la paralización de cualquier intento de retirada forzosa del monumento por parte del Estado y defendiendo la competencia exclusiva regional sobre el patrimonio.
La iniciativa también pide aplicar de forma preeminente la legislación cántabra para declarar formalmente el monumento como 'Espacio de Memoria y Dignidad de las Víctimas del Terrorismo', incluyéndolo en programas educativos y de difusión de valores democráticos.
Por su parte, el concejal de Vox en el Ayuntamiento de Santoña, Salvador Sarabia, ha defendido que "el pueblo de Santoña levantó este monumento promovido en democracia" y "no vamos a permitir que ministros desde un despacho de Madrid vengan con excavadoras a insultar la memoria de nuestra villa y a destruir el patrimonio de nuestros vecinos. Defender este monumento es defender la libertad frente al fanatismo de quienes quieren aplicar una censura cultural propia de los talibanes".