Santander celebra este domingo la XIII Milla y el IV Triatlón María de Villota
Santander celebra este domingo, 5 de julio, la XIII Milla y el IV Triatlón María de Villota, ambas de carácter solidario puesto que la recaudación se destinará al programa 'Primera Estrella', que financia tratamientos para niños con enfermedades neuromusculares y mitocondriales degenerativas.
También colaborarán con la Cocina Económica, ya que cada participante aportará un litro de leche que se entregará a la entidad.
La celebración coincide con el 120 aniversario de la Real Sociedad de Tenis de La Magdalena y el reconocimiento, la Estrella de María, se entregará este 2026 a Antonio Gómez, quien ha mantenido una "vinculación constante" con la organización de estas pruebas y que ha contribuido "de manera decisiva" a su crecimiento y consolidación.
La milla se celebra habitualmente el primer domingo de julio. De forma previa, se disputarán las pruebas infantiles, con salida a las 10.15 horas, mientras que a las 10.30 horas empezará la carrera popular, sobre la distancia aproximada de una milla, en la Península de la Magdalena, y los participantes decidirán su ritmo de carrera, marcha o paseo.
La inscripción -7 euros adultos y 5 infantil- se destinará al programa Primera Estrella creado por la propia María en favor de niños con enfermedades neuromusculares mitocondriales degenerativas.
Por su parte, el triatlón se celebrará de 08.45 a 09.45 horas. Las distancias serán 1/4 milla a nado (desde la playa de Bikinis hasta el embarcadero real), 2,5 millas en bicicleta (dos vueltas y media alrededor de La Magdalena) y 1,6 kilómetros de carrera a pie (circuito alrededor de la Magdalena, mismo circuito que la posterior XI Milla María de Villota).
LEGADO MARÍA DE VILLOTA
El 'Legado María de Villota' es una iniciativa que nace para difundir los valores de la piloto y continuar su labor solidaria junto a las personas enfermas y los colectivos más necesitados.
Después de una trayectoria de 17 años en las modalidades de karting, turismos, rallyes, GT's y monoplazas, María de Villota alcanzó su meta en 2012: la Fórmula 1.
El 3 de julio de ese año sufrió un grave accidente durante los entrenamientos con su equipo que le ocasionó severas lesiones y "su sueño, al que había entregado prácticamente su vida, desapareció". Desde entonces, mostró una capacidad para reinventarse y la solidaridad fue su "razón de vivir", de modo que la Fundación Ana Carolina Díez Mahou pasó a ser "el centro de su vida", ayudando a niños afectados por enfermedades neuromusculares genéticas.