La Justicia declara que Luis Herrera Armijo fue condenado a muerte en 1939 sin cometer ningún delito
El titular de la plaza número 1 del Tribunal de Instancia de Santoña ha declarado que Luis Herrera Armijo fue condenado a muerte en el año 1939 "sin que cometiera delito alguno".
El magistrado atiende así a la solicitud de la Fiscalía de Memoria Democrática, que promovió un expediente de jurisdicción voluntaria para la declaración judicial sobre hechos pasados.
Según se recoge en la resolución, Luis Herrera Armijo "fue sometido a un juicio sumarísimo sin garantías, sin posibilidad de defensa y sin el más elemental respeto a los derechos humanos".
La sentencia que le condenó a muerte "se basó en hechos no contrastados, que no se ajustaron a la realidad", añade la resolución, difundida este viernes por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.
La condena se produjo en 1939 pero posteriormente le conmutaron la pena por reclusión mayor. En el año 1945 se le concedió la libertad provisional.
Durante esos años, señala el auto que "estuvo preso de forma arbitraria e injusta", y tras su salida de prisión "fue sometido a control durante toda su vida, e incluso tras su muerte".
Y es que "fue obligado a someterse a un control permanente" porque anualmente debía presentarse en un órgano judicial, e incluso se le obligó a presentarse ante la autoridad con motivo de la visita de Franco al País Vasco en 1968, cuando Luis Herrera Armijo ya había fallecido.
En la testifical prestada por su hija ante el Tribunal de Instancia de Santoña esta relató estos hechos, acreditados con prueba documental, y atribuyó el trato recibido por su padre a su afiliación sindical y a que estaba prestando el servicio militar en el momento del golpe de estado.
Finalmente, el auto también declara que la esposa del afectado "a lo largo de los años aceptó con resignación la situación de control y persecución".