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IEO de Santander constata que las flotas con menor huella ecológica asumen el mayor coste de las medidas de conservación

Un equipo del Centro Oceanográfico de Santander del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha publicado dos estudios complementarios en la revista ICES Journal of Marine Science que ponen de manifiesto una paradoja en la gestión pesquera europea: las flotas con menor huella ecológica están asumiendo el mayor coste económico de las medidas de conservación.

El primero de los trabajos concluye que las flotas españolas que utilizan artes de pesca fijas -como el palangre de fondo y el enmalle- son las más afectadas económicamente por los cierres de áreas marinas decretados por la Unión Europea, a pesar de que su impacto físico sobre el fondo marino es menor que el de las artes móviles.

Según ha informado este martes el centro santanderino, el artículo evalúa por primera vez las implicaciones espaciales y económicas por tipo de arte de pesca derivadas de los cierres decretados por la Comisión Europea en aplicación del Reglamento de Ejecución (UE) 2022/1614. Estos cierres, actualmente recurridos por los gobiernos de España e Irlanda ante el tribunal europeo, vedaron 87 áreas a la pesca de fondo entre los 400 y 800 metros de profundidad en el Atlántico Nordeste para proteger los Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV), medidas a las que ahora se suman los nuevos escenarios de cierre propuestos por el ICES en 2023.

Mediante el análisis de datos del sistema de localización de buques (VMS), diarios de pesca y notas de primera venta entre 2016 y 2021, el equipo científico cartografió la distribución del esfuerzo pesquero y los ingresos brutos (en términos de valor total de capturas) de las principales flotas afectadas: arrastre de fondo, palangre y redes de enmalle.

Los resultados evidencian una clara paradoja. Las normativas actuales aplican las restricciones de manera uniforme a todos las artes en contacto con el fondo. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que las artes fijas tienen una huella espacial y unas tasas de alteración del hábitat menores que el arrastre de fondo.

Pese a ello, el estudio demuestra que son precisamente las artes fijas y especialmente el palangre de fondo las que sufren una mayor exposición económica a estos cierres.

A escala del Atlántico Nordeste, las flotas de artes fijas se enfrentan a pérdidas relativas de ingresos que oscilan entre el 7% y el 9% en los escenarios más restrictivos, y podrían perder hasta el 10% de sus caladeros principales (aquellas zonas donde se concentra el 90% de sus beneficios brutos). Por el contrario, la pesca de arrastre presenta las menores pérdidas relativas, situándose entre el 0,5% y el 4%.

El mar Cantábrico y Galicia, las zonas más vulnerables

El impacto económico se vuelve aún más agudo al enfocar el análisis en el mar Cantábrico y el Noroeste peninsular. En esta región, los nuevos escenarios propuestos implican un incremento muy significativo del área cerrada a la pesca, que puede superar el 300% respecto a la situación actual.

Debido a esta expansión y a la coincidencia entre las profundidades a las que opera la flota de palangre y las zonas de cierre (400-800 metros), la flota de palangre de fondo podría llegar a perder hasta un 19% de sus ingresos totales (unos 7 u 8 millones de euros anuales), que casi duplica las pérdidas estimadas para el resto de las artes.

A nivel local, las consecuencias se concentran de forma desproporcionada en unos pocos municipios costeros. Más del 80% de las pérdidas totales estimadas recaerían sobre puertos de Galicia, con Burela, Celeiro y Ribeira como los más afectados, ya que asumen conjuntamente más de la mitad de la caída de los ingresos de toda la flota española por su gran dependencia del palangre.

Asimismo, el estudio alerta de que algunos puertos más pequeños de la cornisa cantábrica, como Cudillero, podrían enfrentarse a reducciones de ingresos drásticas que superarían el 40%.

HACIA UNA GESTIÓN MARINA MÁS EQUITATIVA Y PRECISA

Los hallazgos de este estudio subrayan la necesidad urgente de avanzar hacia un enfoque de gestión "específico por arte" que considere el impacto ecológico real de cada método de pesca, así como hacia modelos de cogestión que integren de forma activa a todos los actores implicados en la toma de decisiones

Asimismo, el trabajo pone de manifiesto la necesidad de seguir mejorando las herramientas de evaluación. En particular, resulta clave incorporar indicadores socio-ecológicos más completos que permitan estimar de forma más precisa el impacto real de las medidas sobre las comunidades pesqueras.

En este sentido, los autores señalan que la inclusión de la pesca artesanal, tradicionalmente infrarrepresentada en este tipo de análisis, es fundamental, ya que resultados preliminares apuntan a que podría ser una de las más afectadas en determinadas zonas.

"Avanzar hacia marcos adaptativos, basados en datos de alta resolución y en modelos de cogestión que integren a los distintos actores, será clave para garantizar que la protección de nuestros mares no solo sea eficaz ecológicamente, sino también económicamente viable y socialmente justa para las comunidades pesqueras", apunta Ulla Fernández-Arcaya, investigadora del Centro Oceanográfico de Santander y primera autora del trabajo.

EVIDENCIA CIENTÍFICA EN EL CAÑÓN DE AVILÉS

La necesidad de esta gestión diferenciada queda avalada por el segundo estudio, que analiza el impacto de las artes fijas sobre los hábitats bentónicos en el Sistema de Cañones de Avilés. Este trabajo pone de manifiesto que, aunque las artes fijas presentan en conjunto una menor huella sobre el fondo marino que las artes móviles, sus impactos no son homogéneos.

El trabajo se centró en hábitats circalitorales rocosos dominados por dos especies clave: el coral amarillo (Dendrophyllia cornigera) y las esponjas del género Phakellia spp.

Este tipo de estudios empíricos in situ son aún escasos para las artes estáticas, lo que ha limitado hasta ahora la comprensión de sus impactos reales sobre el fondo marino.

Los resultados muestran diferencias claras entre artes de pesca. Las redes de enmalle provocaron daños severos en las especies estructurantes, reduciendo su densidad incluso en niveles de presión pesquera bajos. "La estructura rígida y ramificada del coral amarillo lo hace extremadamente susceptible a las redes, que pueden derivar o ser arrastradas por las corrientes, causando daños físicos directos", señala Antonio Punzón, científico del Centro Oceanográfico de Santander y primer autor de este segundo trabajo.

En las zonas donde operan estas redes, la biodiversidad de la comunidad bentónica disminuye notablemente a medida que aumenta la actividad pesquera. En contraste, el palangre de fondo presentó efectos mínimos en la salud general del hábitat.

Curiosamente, el estudio observó que en algunas zonas de palangre la diversidad de especies era mayor, lo que se atribuye a que este arte opera en áreas donde no hay presencia de redes de enmalle, que son mucho más impactantes.

Este hallazgo tiene implicaciones directas para la gestión de las Áreas Marinas Protegidas (AMP). El estudio subraya así que no todos los artes de pesca deben ser gestionados de la misma manera. "Mientras que las redes de enmalle deberían sufrir restricciones en hábitats altamente sensibles, el palangre podría coexistir con ciertos niveles de protección, minimizando así el impacto socio-económico en la flota artesanal", concluyen los autores.