El Ayuntamiento de Santander prevé inaugurar los nuevos Jardines de Piquío a finales del mes de junio, ha informado la alcaldesa, Gema Igual, este viernes a preguntas de la prensa.
De esta forma, se retrasa de nuevo la finalización de las obras, cuya última fecha prevista era el 9 de junio, según trasladó el concejal de Urbanismo, Agustín Navarro, en el Pleno del Ayuntamiento del mes de marzo.
Navarro explicó entonces que se ampliaba un mes el plazo para finalizar la actuación, pasando del 9 de mayo de este año al 9 de junio, según el cronograma "supervisado y ofrecido por el contratista".
Además, sostenía que no estaban previstos nuevos sobrecostes del proyecto, que ascendía a un total de 1,9 millones de euros, "salvo los ya aprobados en la Junta de Gobierno Local del 22 de diciembre del 2020".
Las obras de renovación y acondicionamiento de los Jardines de Piquío y su entorno se retomaron tras la suspensión temporal de las mismas durante el verano de 2025, para minimizar molestias en una zona de gran afluencia de personas durante esta época del año.
El plazo de ejecución de los trabajos se amplió entonces, a petición de la empresa adjudicataria, cuatro meses más, con la previsión de concluir en marzo de este año.
Sin embargo, la finalización de la actuación se ha vuelto a retrasar, y la nueva fecha que ahora aporta el Consistorio es finales del próximo mes de junio.
La renovación de este espacio es una actuación "muy solicitada y consensuada con los vecinos y el sector turístico de la zona", según el Ayuntamiento, que permitirá rehabilitar y mejorar los jardines manteniendo su diseño original.
De hecho, los santanderinos votaron mayoritariamente por el color azul para el nuevo pavimento de los Jardines de Piquío en el proceso participativo abierto por el Ayuntamiento para dar voz a los vecinos en el proyecto de renovación y acondicionamiento en este lugar emblemático.
JARDINES DE PIQUÍO
Los Jardines de Piquío ocupan un espacio emblemático e identitario en Santander. El primer ajardinamiento se produjo en el año 1897 y en 1932 Ramiro Saiz Martínez reordenó y construyó los Jardines como se conocen en la actualidad.
En la segunda mitad del siglo XIX, cuando el promontorio de Piquío comenzó a ser una zona de disfrute y esparcimiento para santanderinos y visitantes, sus caminos eran de gravilla.
En 1897 las principales calles adoquinadas del centro de Santander se cubrieron de asfalto, un material novedoso en aquel momento, pero su aplicación generó un gran debate.
Las numerosas fotografías de Piquío entre esa época y la primera década del siglo XX sugieren que sus caminos siguieron siendo de gravilla y la primera noticia sobre el alquitranado se lee en la prensa en junio de 1942.
En su proyecto de ordenación y embellecimiento de 1942, Ramiro de Mesones decidió dar continuidad al color negro del pavimento optando por el asfalto fundido, que se adaptaba muy bien al sinuoso trazado de los caminos que diseñó, con numerosos entrantes para ubicar bancos, parterres y otros elementos.
Inicialmente negro muy oscuro, el asfalto clareaba con el tiempo hasta adquirir un tono grisáceo que resultaba ideal como fondo neutro para los colores de Piquío en primavera.
Este pavimento cumplió su función hasta que a finales de los años 80 comenzaron a formarse burbujas en la superficie.
En 1998 el Ayuntamiento realizó una intervención global en Piquío y, para corregir los desniveles del suelo, se optó por una pasta niveladora de color azul, prevista como solución temporal antes de una capa final de pintura negra que nunca llegó a aplicarse.
Este cambio de color, aunque bien recibido por algunos, también dividió a los santanderinos. Para muchos, el gris oscuro original representaba la identidad de unos jardines que ya eran históricos, mientras que otros veían en el azul una opción más fresca, nueva y moderna.