Borja Ortiz, el cántabro que quiere subir 14 veces el Angliru para coronar dos Everests en 48 horas
El cántabro Borja Ortiz afrontará desde este jueves uno de los desafíos más extremos que se recuerdan en el ciclismo amateur: subir el Angliru 14 veces consecutivas en menos de 48 horas. Un reto descomunal con el que pretende completar un doble everesting, es decir, acumular más de 17.700 metros de desnivel positivo sobre la bicicleta en la considerada por muchos como la subida más dura del mundo.
Ortiz, de 46 años, comenzará la aventura este jueves a las 7:00 horas con un objetivo claro: resistir física y mentalmente hasta el sábado al mediodía. “Mi mente mañana lo primero es hacer siete”, reconoce en una entrevista a ifomo Noticias. Esa cifra no es casual: actualmente, el récord conocido en el Angliru lo tiene el sueco Andreas Olsson, que el año pasado completó un everesting con siete ascensiones al puerto asturiano.
“Cuando llegue a siete, a ver qué tal de fuerzas”, explica el santanderino, que admite que superar esa marca es también “un aliciente”, aunque asegura que el reto llevaba años rondándole la cabeza. “Desde que hice el doble everesting en Los Machucos (que subió 26 veces) tenía entre ceja y ceja hacer lo mismo en el Angliru”.
Y es que Ortiz no es precisamente un desconocido en esto de los desafíos extremos. En los últimos años ha cruzado Cantabria en esquís durante 48 horas, ha completado un triatlón de ultraresistencia entre Santander, los Lagos de Covadonga y Potes, ha enlazado los 27 puertos de Cantabria —800 kilómetros y 20.000 metros de desnivel— durmiendo apenas una hora, y también ha unido Bilbao y Santander en paddle surf.
Lo más sorprendente, sin embargo, es la preparación específica para afrontar semejante barbaridad. Ortiz asegura que apenas comenzó a entrenar hace un mes y medio. “Te va a sonar un poco a locura, pero empecé el 1 de abril”, explica. Su rutina ha consistido en subir una vez por semana el puerto de Alto Campoo con una bicicleta de montaña pesada “para meter más lastre”.
Hace casi una década ya tanteó el Angliru. Entonces logró ascenderlo cinco veces en 12 horas utilizando un desarrollo mucho más duro que el que empleará ahora: “Si cinco veces lo he subido con un desarrollo muy duro, con uno más suave podré subirlo más veces. No sé si hasta 14, pasado mañana lo veremos”, comenta entre risas.
El gran enemigo, más allá de las piernas, será el sueño. Ortiz calcula que apenas dormirá durante el reto: “La primera noche sé que no voy a dormir. La segunda es la dura”, nos cuenta. Tras malas experiencias anteriores abusando de bebidas energéticas, esta vez cambiará de estrategia. “Cuando me entre el sueño tengo pensado echarme una cabezaduca, como mucho de una hora”.
La alimentación también será totalmente improvisada y basada en lo que el cuerpo vaya aceptando sobre la marcha. “He cogido de todo: barritas, golosinas, plátanos, Aquarius… y si me entra hambre de comida de verdad, pues pararé en un bar a comer un bocadillo o un pincho de tortilla”.
Ortiz tiene claro que el momento crítico llegará en plena segunda noche, cuando el cansancio mental empiece a pasar factura: “Estas cosas son físicas, claro, pero son más mentales que otra cosa”, asegura. “Mi cabeza trabaja bastante bien. Solo me retiraría si veo que físicamente no puedo dar una pedalada”.
Porque si algo tiene claro el cántabro es que el Angliru no concede tregua: “Subirlo una vez ya es durísimo. Hay mucha gente que tiene que echar pie a tierra”, recuerda. Ahora intentará hacerlo 14 veces seguidas. Una auténtica locura sobre ruedas.