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Cultura inaugura en el Museo Marítimo una exposición sobre Luis Polo Martínez-Conde

La Consejería de Cultura y Turismo inaugura este viernes en la sala Naos del Museo Marítimo del Cantábrico (MMC) la exposición 'Luis Polo Martínez-Conde (1884-1941). Crónica viva de la bahía de Santander en los albores del siglo XX', que podrá contemplarse hasta el 24 de mayo.

La mayoría de las obras se exponen públicamente por primera vez y se complementan con una detallada colección de fotografías y objetos personales del pintor, así como de libros de su biblioteca, documentos manuscritos y crónicas escritas.

El acto, que será a las 19.30 horas, contará con la presencia de la directora general de Cultura y Patrimonio Histórico, Eva Guillermina Fernández.

El consejero del ramo, Luis Martínez Abad, ha considerado que el interés de esta exposición radica en la visión que ofrece Luis Polo de los paisajes y en especial, del puerto de Santander de principios del siglo pasado. "Sus pinturas nos evocan la historia de nuestra ciudad y nos ofrece la posibilidad de disfrutar de imágenes únicas y excepcionales", ha explicado.

También ha destacado la importancia de diseñar una oferta cultural "complementaria" en los museos del Gobierno de Cantabria "ya que sirve para mejorar y explicar los fondos que custodian y da la oportunidad a los visitantes de poder conocer otros puntos de vista sobre las colecciones museísticas", ha explicado.

En este sentido ha enmarcado esta muestra, que está comisariada por Raúl Reyes, y que ha contado con la ayuda "inestimable y la generosidad" de la familia Polo Sobrón, heredera del pintor, poseedora de todas las obras y de los muchos objetos personales que también se podrán contemplar en la muestra, que han cedido para su exhibición pública por primera vez.

LA EXPOSICIÓN

De las más de 220 pequeñas y medianas obras que realizó en un breve periodo temporal, cerca de 150 se corresponden con los óleos elegidos para la muestra. En ellos plasma del natural diferentes paisajes y rincones de la ciudad, con especial referencia a las escenas portuarias, la costa y las playas santanderinas, o la actividad social y lúdica que se respiraba en la capital por esos años.

Las obras pictóricas, libros de su biblioteca, documentos manuscritos y crónicas escritas por él -todos ellos cedidos por los herederos- ofrecen el contexto necesario para comprender mejor esa época de la ciudad, que el autor reflejó fielmente en sus pequeños lienzos, apuntes rápidos realizados con óleo que no retocaba ni ampliaba posteriormente en su estudio, simples en sus formas y factura, de vivo colorido en general y sin ninguna pretensión academicista ni de obtener ningún rendimiento económico por ellos.

Para realizar sus curiosas obras del natural se paseaba por los rincones de la ciudad con especial preferencia por la zona en donde vivía, las portuarias y costeras de la bahía de Santander; entornos todos muy amenizados por la frenética actividad que el puerto santanderino ostentaba en esos primeros años del siglo XX y a los que dedicó su producción pictórica más importante en la capital, que realizó principalmente entre los años 1918 y 1929 en una etapa ya de madurez.

En ella, dedicó gran parte de su tiempo de ocio a desarrollar las aficiones artísticas y literarias que como hombre de gran cultura tenía (su interés por la escritura le llevaron a colaborar con algunos periódicos y revistas de la época, tales como el diario liberal-republicano El Cantábrico o la revista semanal de la colonia montañesa en Cuba llamada La Montaña).

El autor Luis Polo Martínez-Conde nació en Zaragoza en 1884, hijo de Luis Polo Español, abogado y oriundo también de esa ciudad, y de Mercedes Martínez-Conde y Diego-Madrazo, montañesa natural de Vega de Pas y única sobrina del notable doctor Enrique Diego-Madrazo.

Se crió tanto en Zaragoza como en Santander en un ambiente cultural y liberal. Hombre de gran sensibilidad emocional, se interesó desde muy niño por la literatura y la pintura en igual medida, aunque considerándose siempre en ambas disciplinas un amateur, sin ninguna pretensión artística.

En 1896, con 12 años, su padre fue nombrado administrador general del Sanatorio Quirúrgico Dr. Madrazo de reciente creación en Santander, propiedad del insigne cirujano Enrique Diego-Madrazo, tío político suyo.

Así fue como Polo Martínez-Conde se trasladó a vivir a la capital santanderina con sus padres y sus seis hermanas menores que él, siendo entonces cuando tomó pleno contacto con la bahía, tan imprescindible ya en su vida para siempre.

A partir de esa época es cuando empieza a conocer a fondo la ciudad y el entorno en el que vive. En 1906 conoce al pintor campurriano Manuel Salces, por entonces residente en la ciudad, del que recibirá clases de dibujo y pintura durante varios meses con absoluta dedicación al paisaje.