El cargadero de Dícido en Castro Urdiales gana el premio Hispania Nostra a las Buenas Prácticas 2026
El cargadero de Dícido en Castro Urdiales ha ganado el premio Hispania Nostra a las Buenas Prácticas en el Patrimonio Cultural y Natural de España 2026, un reconocimiento que desde 2012 pone en valor iniciativas ejemplares que ofrecen soluciones sostenibles, innovadoras y transferibles para la conservación, interpretación y difusión del patrimonio.
En la categoría de intervención en el territorio o en el paisaje, el jurado ha decidido otorgar el galardón a la restauración y conservación integral del cargadero de Dícido, destacando su valor histórico, su singularidad arquitectónica y su recuperación como espacio accesible al público.
Las otras dos categorías han sido otorgadas a proyectos igualmente destacados: la conservación del patrimonio como motor de desarrollo económico y social, ha recaído en la rehabilitación de la Sala Capitular, el zaguán y la portada de la Catedral de Toledo (Castilla-La Mancha), mientras que en la categoría de señalización y difusión del patrimonio cultural y natural, el premio ha sido para el Centro de Información y Recepción de Visitantes de la Mezquita-Catedral de Córdoba (Andalucía).
La asociación ha explicado que estos premios buscan visibilizar proyectos que sirvan "de referencia de excelencia" para futuras intervenciones, poniendo de relieve cómo el patrimonio cultural y natural puede enriquecer comunidades y consolidarse como legado vivo.
La presidenta de Hispania Nostra, Araceli Pereda, ha afirmado, en relación al cargadero de Dícido, que con el premio se reconoce un proyecto "que no solo preserva un bien cultural e industrial único, sino que también recupera su relación con la comunidad, impulsa un modelo sostenible de conservación y ofrece una experiencia extraordinaria para los visitantes".
"Además, refuerza el patrimonio de Cantabria al poner en valor uno de sus símbolos históricos más singulares y convertirlo en un referente para futuras intervenciones en todo el territorio", ha destacado.
DEL RIESGO DE LA LISTA ROJA A UN MONUMENTO VIVO Y ACCESIBLE
El cargadero de Dícido es una estructura metálica construida en 1938 que se adentra 90 metros en el mar Cantábrico, diseñada para cargar directamente en los barcos los minerales extraídos de la zona.
Con el paso de los años, sufrió un deterioro considerable, hasta quedar incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra, reflejo de su vulnerabilidad y del riesgo que corría este testimonio excepcional de la arqueología industrial del hierro.
La intervención llevada a cabo fue totalmente artesanal, pieza a pieza, con el objetivo de preservar tanto la estructura como su aspecto original, a la vez que se garantizaba la seguridad y la accesibilidad del público.
Gracias a este esfuerzo, el 21 de enero de 2026 el cargadero fue retirado de la Lista Roja y pasó a la Lista Verde, recuperando su estatus como patrimonio protegido.
Este cargadero, el tercero construido en el mismo lugar, sobrevivió a la amenaza de demolición en 1986 y fue adquirido por el Ayuntamiento de Castro Urdiales. El 9 de abril de 1996 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.
Segun Hispania Nostra, representa no solo un icono de la minería histórica de la región, sino también uno de los monumentos mineros más relevantes del Cantábrico oriental y de España en general, destacando por su valor patrimonial y su singularidad dentro de la arqueología industrial.
El jurado ha subrayado que, aunque el uso turístico-cultural de bienes restaurados es habitual, la intervención del cargadero de Dícido aporta "una dimensión extraordinaria" a la experiencia del visitante. "Pocas veces es posible adentrarse noventa metros en las aguas del Cantábrico, sobre acantilados y a quince metros de altura, en condiciones totalmente seguras".
Esta restauración permite no solo observar la estructura en detalle, sino también contemplar toda la ensenada de Dícido desde un ángulo reservado históricamente a unos pocos trabajadores de la industria minera, continúa.
El jurado ha animado al Ayuntamiento de Castro Urdiales, como entidad responsable de la gestión y el mantenimiento, a adecuar los accesos que permitan la apertura al público del bien recuperado "en un corto espacio de tiempo".