Fallece Francisco Javier López Marcano, histórico dirigente del regionalismo cántabro
El profesor que hizo política con acento de Torrelavega
Cantabria despide este jueves, 2 de abril de 2026, a una de las figuras más reconocibles de su vida pública de las últimas décadas. Francisco Javier López Marcano ha fallecido a los 71 años, víctima de un infarto, según han informado este jueves fuentes regionalistas.
Con su muerte desaparece un dirigente histórico del PRC, pero también un hombre de palabra culta, de conversación pausada y de fuerte arraigo familiar y local, que nunca dejó de proyectar la imagen de Torrelavega allí donde ejerció responsabilidad pública.
Nacido en Torrelavega el 26 de enero de 1955, López Marcano fue licenciado en Filosofía y Letras, en la rama de Filología Hispánica, por la Universidad de Valladolid.
Antes de convertirse en una referencia política de Cantabria, fue profesor de Latín, una faceta que marcó mucho su perfil público: el de un político con fondo intelectual, gusto por el lenguaje, memoria histórica y una forma muy personal de entender la gestión pública. Esa condición de docente, que mantuvo vinculada a Torrelavega, siempre acompañó su imagen, incluso en sus etapas de mayor protagonismo institucional.
Su entrada en la política no fue la de un profesional alejado de la calle, sino la de alguien muy ligado al regionalismo cántabro desde sus raíces. Procedía de ADIC y se incorporó al Partido Regionalista de Cantabria en 1987.
Ese mismo año comenzó una larga carrera institucional en el Ayuntamiento de Torrelavega, donde asumió responsabilidades en Seguridad Ciudadana, Juventud y Deporte.
Aquel fue el inicio de una trayectoria extensa que le llevaría a ser alcalde de su ciudad, diputado autonómico, vicepresidente de la Federación de Municipios de Cantabria, presidente del Consorcio de la Feria de Muestras y consejero del Gobierno regional en varias etapas.
Fue alcalde de Torrelavega entre 1999 y 2003, una etapa decisiva en su proyección pública. Después ocupó consejerías de gran peso político en el Gobierno de Cantabria: Cultura y Deporte entre 1995 y 1999; Cultura, Turismo y Deporte entre 2003 y 2011; e Industria, Turismo, Innovación, Transporte y Comercio entre 2021 y 2023. Su recorrido institucional explica por qué durante tantos años fue considerado uno de los hombres fuertes del regionalismo cántabro y una figura muy cercana a Miguel Ángel Revilla.
Pero reducir a Javier López Marcano a una sucesión de cargos sería quedarse corto. Su figura pública estuvo siempre asociada a una mezcla poco común de gestión, discurso y presencia. Tenía fama de político culto, de verbo elaborado, de los que entendían la política como relato, identidad y proyecto de comunidad.
En las crónicas recientes se le sigue describiendo precisamente así: como una de las figuras de mayor peso del regionalismo cántabro, con un perfil intelectual muy marcado y una estrecha vinculación a la cultura, al turismo y a la vida pública de Cantabria.
Su biografía política también conoció el desgaste. En 2015 renunció a su escaño en el Parlamento de Cantabria al verse implicado en el llamado caso Racing, un episodio que condicionó durante años su presencia en primera línea. Sin embargo, en enero de 2020 quedó definitivamente absuelto. Su regreso al Gobierno en 2021 fue leído por muchos como una rehabilitación pública y política de una figura que, pese a todo, nunca había dejado de tener peso en el PRC.
En los últimos años seguía siendo diputado regional y ocupaba la vicepresidencia segunda del Parlamento de Cantabria.
En el plano más personal, su vida pública estuvo siempre unida a su condición de padre y abuelo. Su hijo, Javier López Estrada, es alcalde de Torrelavega desde 2019. Además, en sus propias redes sociales compartía con frecuencia mensajes y referencias directas a su familia, presentándose también desde esa faceta íntima y cotidiana.
Ese contraste entre el político de peso y el hombre familiar ayuda a entender mejor quién fue. Para una parte de Cantabria, Javier López Marcano será recordado por su papel en la consolidación del regionalismo, por su larga presencia en el Gobierno y por su vínculo inseparable con Torrelavega. Para quienes le conocieron más de cerca, quedará también la imagen del profesor, del conversador, del padre orgulloso, del abuelo presente y del hombre que siguió haciendo de su ciudad una seña de identidad hasta el final.
Con su fallecimiento se cierra una página muy significativa de la política cántabra reciente. Se va uno de esos nombres que, gustaran más o menos sus posiciones, formaban ya parte del paisaje público de varias generaciones. Y se va, además, un torrelaveguense de los que nunca dejó de serlo del todo, ni siquiera cuando ocupó los más altos despachos de Cantabria.
El tanatorio quedará abierto desde las 16.30 horas en Nereo Torrelavega, calle Miravalles 32.