Testigos apuntan al "trasvase empresarial" de una gestoría familiar a sociedades del acusado
Varios testigos han apuntado este lunes al "trasvase empresarial" por parte de un hombre acusado de desplazar la actividad de una asesoría jurídica y una correduría de seguros -empresas familiares que administraba y de las que era titular junto a su madre y su hermana- a otras mercantiles de su propiedad.
Lo han señalado así algunos usuarios -que han hablado de "confusión, anomalías y problemas" y han admitido que les invitaron a cambiarse a las segundas, sin que dieran orden alguna al respecto- y un investigador privado -que halló en la basura papeles de la nueva entidad que evidenciarían la "captación de clientes"- en el arranque del juicio, en la Audiencia Provincial de Cantabria, contra el procesado, para el que el fiscal pide nueve años de prisión.
Junto a él, se han sentado en el banquillo su cuñado -como cooperador, por constituir las nuevas entidades, y que se enfrenta a dos años y medio- y seis empleadas de ambas empresas que se fueron a trabajar en las nuevas, y a las que solo acusa la hermana del principal encausado, que les reclama entre cuatro y cinco meses de cárcel (y once años y un mes al 'cabecilla' y tres años al cuñado).
El representante de la Fiscalía imputa al principal sospechoso el apoderamiento de datos reservados y secretos de las mercantiles que inicialmente administraba y la captación, junto al segundo procesado, de datos que luego cedieron a las empresas que crearon para el desarrollo de ambas y "en grave detrimento económico" de las titulares de la información reservada. Y es que además de transferencias a cuentas suyas por 63.000 euros, el primero suscribió con su nueva empresa un contrato por el que logró 49.000 euros.
Para el fiscal, cometió un delito de revelación de secreto de empresa (en el que su cuñado fue cooperador necesario), otro continuado de apropiación indebida y otro de administración desleal.
Pero los dos principales sospechosos y las seis empleadas a las que también acusa la mercantil perjudicada (por revelación de secretos de empresa, suplantación de identidad, apropiación indebida y administración desleal) no se han mostrado conformes con las acusaciones ni con las penas que les piden para ellos al inicio de la vista oral, que ha comenzado con la declaración de testigos -los propuestos por el ministerio público- mientras que los implicados lo harán el jueves, una vez practicada toda la prueba.
Así, en esta primera sesión, en la que la Sala de la Sección Tercera de la AP ha incorporado nuevos documentos y testigos propuestos por la acusación particular y una de las defensas, han comparecido varios clientes de la gestoría y un investigador privado contratado por la entidad afectada.
PROBLEMAS Y ANOMALÍAS
Los primeros, empresarios y autónomos, han explicado que llevaban "años" trabajando con la gestoría familiar, ubicada en Torrelavega, y han coincidido en que en un momento dado, en primavera de 2021, notaron algo "extraño" y tuvieron "anomalías" o "problemas".
Así, uno de ellos recibió una llamada del acusado y responsable de la nueva sociedad -denominada con el apellido que daba nombre a la originaria- para comunicarle "cosas que no debían saber y sabían", como una deuda con la Seguridad Social. "¿Cómo tenía sus datos?", le ha preguntado el fiscal. "No lo sé", ha contestado, para señalar que su certificado electrónico lo tenía la anterior mercantil.
Por eso, le "extrañó" que supieran datos "privados" suyos que "nadie" estaba "autorizado" a conocer. Y ha añadido que el procesado le dijo que el asunto de la deuda se podía "arreglar" si se iba de la otra asesoría a la suya. Y tras asegurar que el correo electrónico solo lo manejaba él, ha dicho no recordar un email relacionado con dicho cambio, mientras que sobre documentos exhibidos ha negado que fueran su firma o el sello de su empresa.
Otro testigo, administrador de un grupo de empresas, ha relatado que llevaba "muchos años" trabajando con la asesoría denunciante, que tenía su certificado digital, y ha apuntado que en 2021 detectó una "anomalía", ya que le llamaron para una notificación sin que él hubiera autorizado sus datos a otras empresas, lo que le "extrañó". Y aunque ha reconocido que el acusado le comunicó que en la gestoría se habían "separado" y les invitaron a "pasarse con ellos", ha sentenciado que él "nunca jamás" dio ninguna orden para cambiarse.
Además, un autónomo al que llevaba los papeles la gestoría afectada, que era la suya "de confianza", ha admitido que hubo "un momento de confusión" en el que recibió un email -no llamadas- y no sabía cuál era su asesoría ni tenía "muy claro" quién se encargaba de sus asuntos ni "quién era quién" en la tramitación de los mismos. También ha negado que autoriza a otra empresa a usar sus datos y ha indicado que le comunicaron la separación en el seno del negocio, con el que sigue trabajando pese al "problema" e "incertidumbre".
Una empleada de otra gestoría que remitía a la de Torrelavega ciertos asuntos -como de tráfico o transportes- ha manifestado en cambio que desconocía la separación y que hubiera dos denominadas con el mismo apellido, punto en el que ha achacado a un "error" por esa coincidencia en el nombre el envío de emails a la antigua y la nueva.
DOCUMENTACIÓN EN BOLSAS DE BASURA EN UN CONTENEDOR
De su lado, el investigador privado contratado por la querellante en nombre de su empresa ha relatado al tribunal que el objeto de la encomienda era aportar información sobre una presunta competencia desleal por parte de su hermano, ya que tenía "sospechas fundadas" de que "muchos" clientes suyos se estaban pasando a la empresa de él.
Así, este profesional se encargó de vigilar la nueva oficina, radicada igualmente en Torrelavega, y fruto de sus pesquisas recabó "indicios" que apuntalarían el "trasvase empresarial" denunciado. En concreto, con motivo de esa vigilancia recuperó documentación que la empleada de la limpieza arrojó en bolsas de basura a contenedores.
Entre otras cosas, halló un listado de clientes con hasta "67 anotaciones" que rezaban "sí", "no" o "se lo está pensando", además de papeles que reflejaban comunicaciones -llamadas o emails- que evidenciarían un contacto para "captar clientes", toda vez que se acompañaban de apuntes como "no me cogen el teléfono", "se viene con nosotros" o "no se viene con nosotros", tal y como ha testificado.
El juicio continuará este martes con la declaración del resto de testigos, los propuestos por la acusación particular y las defensas.