Los managers acusados de estafar a una cantante lo niegan y apuntan al productor musical
Los managers acusados de estafar 75.000 euros a una cantante a la que representaban lo han negado este miércoles en el juicio contra ambos, en el que han asegurado que ellos hicieron todos sus trabajos, no así el productor musical, con el que según han apuntado empezaron a colaborar por labores de promoción de la artista que no llevó a cabo.
Ambos procesados, un hombre y una mujer que entonces eran pareja y que respectivamente se enfrentan a cuatro y dos años de cárcel que pide el fiscal, han coincidido en que situar el origen de los problemas surgidos con la intérprete y su madre (era su agente) en la incorporación de esa tercera persona, el productor, por "no cumplir sus servicios" y escudarse para ello en que "quería que se le pagase más dinero" tras los 30.000 euros que le transfirieron.
Lo han manifestado así los dos implicados en la vista oral, celebrada en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria. Solo han contestado a preguntas de la defensa y la acusada ha comparecido por videoconferencia desde Barcelona, donde reside y donde ambos conocieron a la cantante.
El enjuiciado ha señalado que él prestaba servicios de marketing a la artista y ha destacado que trabajó "muy bien" con ella hasta la llegada del productor, cuando empezó a haber "mala" relación y luego se presentó la denuncia, "de un día para otro y sin saber por qué", pues "no se dejó a deber nada", ha apostillado.
Extremo que ha corroborado su entonces compañera sentimental, que ha admitido que estuvo presente en reuniones y negociaciones con el productor y apuntado al respecto que los tres usaban el mismo ordenador. Y aunque en el interrogatorio ha reconocido que viajó con la artista por motivos de promoción, durante el derecho a la última palabra ha negado que fuese su representante.
En el juicio también ha testificado el productor musical, que ha rechazado que el contrato que suscribieron los managers con él fuera de carácter promocional, ya que su trabajo es "hacer discos" y en consecuencia solo iba a grabar canciones, que como ha indicado fue por lo que recibió dicha transferencia.
Tras señalar que no recuerda haber firmado ningún otro contrato, este testigo ha reconocido que hubo "cosas muy raras", como la emisión de facturas en las que se "suplantó" su empresa y giradas a un número de cuenta que "no es nuestro". Pero "yo no tengo nada que ver con esto", ha zanjado.
ESTAFA AGRAVADA Y CON REINCIDENCIA
Tras el plenario, señalado y suspendido en dos ocasiones anteriores por motivos imputables a la procesada, las partes han elevado a definitivas sus conclusiones iniciales, manteniendo así el ministerio público sus citadas peticiones de cárcel por un delito de estafa agravada y con la agravante de reincidencia en el caso del hombre, ya que había sido condenado por estafa con anterioridad. También pide multa de 3.600 euros para él y de 2.400 euros para ella, y que los dos indemnicen a las perjudicadas en 75.322 euros.
La acusación particular, que ejerce la artista, reclama para ambos procesados cuatro años de cárcel, 4.500 euros de multa y la misma responsabilidad civil, mientras que la defensa ha insistido en la libre absolución de sus patrocinados y ha interesado subsidiariamente, en caso de condena, que no se les impongan penas privativas de libertad "desproporcionadas" y se les descuenten los 30.000 euros transferidos de la cuantía para indemnizar a las víctimas.
Según la Fiscalía, los enjuiciados aprovecharon la confianza con la artista y su madre y agente para hacerles creer que iban a firmar un contrato con una discográfica por un volumen global cercano a los 400.000 euros, logrando así que ambas ingresaran más de 75.000 en una cuenta bancaria creyendo que era propiedad de la compañía musical y que en realidad era de los implicados.
Cuando las dos mujeres contactaron con el sello, les informaron que su factura de servicios había sido abonada por la manager por un importe más bajo (29.000 euros) y que el contrato nunca se llevó a cabo por causa imputable a los procesados.
La cantante ha señalado que los dos contratos objeto de este pleito, suscritos en julio y agosto de 2019 y por los que se transfirieron 50.000 y 25.000 euros, eran para la promoción de una canción suya a través de una empresa que representa en España a una conocida discográfica internacional.
Ha indicado que creyó que los firmaba con el sello y que la rúbrica se hizo a través de Internet porque, según ha explicado, los managers -que intervenían "activamente" en la negociación- alegaban que el productor musical era "una persona muy ocupada" con la que era "difícil" concertar una cita presencial.
Al hilo, la artista ha subrayado que ella permanecía en "un segundo plano", pues eran sus representantes -a los que considera "amigos" suyos, con los que había convivido y en quienes tenía "confianza 100 por cien"- los que se ocupaban de este asunto junto a su madre y administradora de su sociedad. Así las cosas, no se percató de que la cuenta en la que se ingresaron los 75.000 euros era de los managers y no del sello. Lo que sí sabe es que estaban "pagando" y no recibían "ningún servicio".
SE DESCUBRE EL PASTEL
La perjudicada ha añadido que el productor no sabía nada de esos pagos y que cuando se lo comentó a sus representantes es "cuando se descubre el pastel". Ha indicado que apreció "nerviosismo" en ambos y que intentaron culpar a otras personas, aunque al final -ha dicho- reconocieron la estafa, pidieron "perdón" y se comprometieron a devolver el dinero, sin que les hayan reembolsado "nada" hasta la fecha, como ha corroborado su madre.
"Tuve que dejar mi carrera artística" y he estado "muy afectada psicológicamente durante años", ha esgrimido la cantante, mientras que su progenitora ha señalado que los acuerdos se alcanzaron "siempre" a través de los managers. Aún así, "nunca" pensaron que hubiera contratos "paralelos" o que no los estuvieran firmando con la discográfica, ni tampoco ingresando dinero en una cuenta ajena al sello.
Una empleada suya ha coincidido en que toda la contratación se tramitaba a través de los representantes y que dudas de cara a la firma -para la que "apremiaban" los acusados- se resolvieron a través de un correo electrónico a nombre de una secretaria del productor musical, que según ha ratificado un agente de la Policía Nacional se creó vinculada a un número de teléfono del investigado.
ENTRAMADO Y VACIADO DE CUENTAS
El fiscal ha pedido sentencia condenatoria para los dos denunciados porque tiene "poca duda" sobre la autoría del "engaño", basado entre otras cosas en un "corta y pega de una firma escaneada". A sus ojos, hay un "entramado y argucia sólidamente establecidos" por los managers para ejecutar la estafa y "jugar con los sueños de una incipiente cantante", que tenía seguidores en redes sociales y pensaba que con la promoción iba a alcanzar el "estrellato".
El abogado de la acusación particular ha destacado que los enjuiciados "vaciaban la cuenta" conforme se iban haciendo las transferencias, pues dejaron 150 euros tras recibir los primeros 50.000 y 500 euros después del segundo ingreso de 25.000.
Y la defensa, que ha pedido la nulidad de las actuaciones al entender que la competencia territorial para juzgar el asunto es de Barcelona y no de Cantabria, ha señalado que "todo se torció" cuando el productor se incorporó al trabajo y ha puesto de manifiesto "contradicciones" entre las denunciantes y este testigo, como si los 30.000 euros transferidos fueron por grabar o no canciones.