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Entregados a sus familias los restos de tres cántabros asesinados durante la Guerra Civil: "Vuelven a casa"

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha presidido este miércoles en Castro Urdiales el acto de entrega a las familias de los restos de Cecilio Romaña, Alejandro Miquelarena y Luis Portillo, jóvenes republicanos cántabros que fueron fusilados por falangistas en Mirones (Miera) cuando volvían a casa desde el frente.

"Casi 90 años después, vuelven a casa", ha dicho el ministro, quien se ha mostrado "emocionado" por haber procurado el regreso de estos tres hombres a su tierra.

Y se ha referido al momento en el que comunicaba por teléfono a los familiares --Eduardo Lazcano, Ernestina Olavarría y Alejandro Miquelarena-- la identificación de los restos de estas tres víctimas el pasado abril. "Poníamos el broche a años y años de búsqueda y obstáculos, a décadas de injusticia y silencios", ha indicado.

Al respecto, Torres ha señalado la importancia de la recuperación de "cada una de las historias que componen el mosaico de la historia de nuestro país".

"Mirar con rigor al pasado no sólo es un deber legal, también es un deber moral, una forma de terapia democrática que no sólo cura heridas, sino que hace justicia a las víctimas y a un país que estuvo demasiado tiempo sumido en la oscuridad", ha dicho.

Además, el ministro ha hecho hincapié en la "necesidad" de que la juventud conozca lo sucedido para "evitar que se repita y que vuelva la ignominia".

Para hacerlo, ha recalcado, "la mejor herramienta es la Memoria Democrática". "El olvido nunca es la respuesta. Hay que enfrentar la verdad con firmeza y dignidad", ha añadido.

"No vamos a parar", ha aseverado porque "aún tenemos mucha tarea por delante". "9.000 cuerpos exhumados, a los que seguirán otros tantos, porque hay que tener el corazón de hielo para negar a un hijo, una nieta o una sobrina dar sepultura, la que quiera, a sus seres queridos", ha concluido.

Al acto también han asistido el delegado del Gobierno, Pedro Casares; la alcaldesa de Castro Urdiales, Susana Herrán, la subsecretaria de Política Territorial y Memoria Democrática, Berta Pérez, y la directora general de Atención a las Víctimas, Zoraida Hijosa.

También han participado la directora del equipo técnico de la exhumación, Lourdes Herrasti, y el presidente de la Asociación Héroes de la República y la Libertad, Jorge Suárez.

Por su parte, la alcaldesa ha señalado que este acto no es solamente institucional, sino que es un acto "humano y de reconocimiento" de que estos tres vecinos castreños "vuelven a donde nunca tuvieron que marcharse". "Es un auténtico orgullo", ha recalcado para afirmar que se trata de un día "muy emocionante" para el municipio.

TRES ASESINADOS

En concreto, Luis Portillo tenía apenas 22 años cuando fue asesinado. Procedía de una humilde familia marinera de Castro Urdiales y había combatido en las filas republicanas hasta la caída de Santander. Junto a Alejandro Miquelarena y Cecilio Romaña emprendió el regreso a casa con la esperanza de reencontrarse con los suyos. Nunca llegó. Fueron detenidos, golpeados y asesinados en el Alto del Machorro, en Mirones, el 6 de septiembre de 1937.

Romaña era pescador, padre de cinco hijos y afiliado a la CNT. La guerra le arrebató su trabajo, su tranquilidad y finalmente su vida. Combatió en algunos de los episodios más duros del frente norte y, cuando ya todo parecía perdido, intentó regresar a su hogar. Fue detenido junto a sus compañeros y asesinado.

Miquelarena, también pescador, tuvo que abandonar la escuela siendo niño para ayudar a su familia. Su compromiso social le llevó a ejercer como concejal del Ayuntamiento de Castro Urdiales y más tarde a incorporarse a las filas republicanas. Tenía 27 años cuando fue asesinado.