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El 38% de los cántabros considera que se ha adaptado bien a vivir confinado

DAVID S. BUSTAMANTE 24/04/2020 SANTANDER/ CANTABRIA Los niños menores de 14 años pueden salir a la calle acompañados de un adulto tras el confinamiento por el Estado de Alarma decretado por el Coronavirus Covid-19.

El 38 por ciento de los cántabros considera que se ha adaptado bien o muy bien a vivir confinado con motivo de la pandemia por coronavirus y el estado de alarma decretado por el Gobierno, percepción varía de forma considerable en función de la edad, los habitantes de una casa y sus metros cuadrados.

El estudio 'La salud de tu hogar en tiempos de confinamiento', realizado por el Grupo Mutua de Propietarios y el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), desvela que en general se ha asumido la nueva situación pero igualmente que se han cometido algunos errores que pueden influir de forma negativa en la salud, especialmente en los hogares con personas de más de 70 años.

"Este periodo de confinamiento nos ha permitido conocer cómo se encuentran nuestras casas y edificios, y nos ayudará a tomar decisiones que nos permitirán mejorar su habitabilidad en caso de que debamos volver a permanecer en el hogar", según el director General del Grupo Mutua de Propietarios, Christopher Bunzl.

De acuerdo con el informe, aunque el número de veces que se ventila ha sido prácticamente el mismo antes y durante el periodo de confinamiento--pasa de 1,3 a 1,5 veces al día--, sí ha incrementado en 17 minutos la ventilación del hogar durante el confinamiento.

Sin embargo, las personas mayores son las que menos han variado sus hábitos de ventilación respecto a antes del confinamiento: un 23% frente al 62% de los hogares de 18 a 35 años.

"La calidad del aire interior de las viviendas puede afectar directamente a la salud de las personas que las habitan, especialmente a las más vulnerables, por lo que ventilar adecuadamente tu casa de forma diaria, preferiblemente varias veces al día en periodos cortos de 10 - 15 minutos, que no incidan muy negativamente sobre la inercia térmica de la casa, es esencial", explica el presidente del CGATE, Alfredo Sanz.

En relación al grado de adaptación al estado de confinamiento, las personas mayores (76%), las viviendas con mayor número de personas (81% si viven más de 6) y los que viven en casas unifamiliares o con más metros cuadrados (95% si es superior a 150 m2), son los que en mayor proporción se han adaptado mejor a vivir en esta situación.

"Durante este periodo nuestra vivienda ha asumido el papel de refugio", ha señalado Bunzl.

Aunque el informe recoge un alto grado de adaptación, no todas las viviendas gozan de una adecuada salubridad y según Sanz, si la pandemia vuelve a suceder en invierno o en pleno verano la percepción sería muy diferente, ya que el parque edificado no está preparado para ser habitado en condiciones extremas.

De hecho, el número de viviendas construidas en España está cerca de los 26 millones, y de ellas más 8 millones son absolutamente ineficientes energéticamente.

Para adaptarse al estado de confinamiento, un 38% de los cántabros ha realizado modificaciones o adaptaciones en sus viviendas para poder cubrir las nuevas necesidades. Los dormitorios (50%) y los comedores (45%) son los espacios más polivalentes para acoger nuevas funciones, entre las que destaca el teletrabajo (65%), seguido de los estudios (36%) y la práctica de deporte (31%).

Entre los perfiles que han tenido que realizar modificaciones o adaptaciones de espacios en mayor proporción destacan las personas más jóvenes (23% vs 0 en el caso de los mayores de 70 años), los hogares con más de 6 personas (26% vs 5% si solo reside una persona) y las viviendas de menos de 30 m2 (37% vs 13% de las de más de 150 m2).

Los hogares con alguna persona con problemas respiratorios también han sufrido modificaciones en un mayor porcentaje, en este caso por motivos más relacionados a la prevención del COVID-19 (22% vs 7% si no hay personas con problemas respiratorios).

MODIFICACIÓN DE HÁBITOS

De acuerdo con el informe, los cántabros reconocen haber intensificado algunos hábitos durante este periodo, entre los que destacan los relacionados con la prevención del COVID-19: lavarse las manos (un 74% asegura hacerlo con más frecuencia); limpiar más (38%); los hábitos saludables como hacer ejercicio en casa (un 51% hace más ejercicio) y aquellos consecuencia del confinamiento como pasar más tiempo en la cocina (64%).

Asimismo, el tiempo de sueño también ha variado, incrementándose en una media de 23 minutos, hasta alcanzar las 7 horas 45 minutos. Aunque un 36% de los cántabros admite dormir bastante más, son las personas jóvenes las que aseguran dormir mucho más en este periodo de confinamiento (42% frente al 15% de los mayores de 70 años).Asimismo, el tiempo que se pasa en el dormitorio sin dormir también crece hasta las 2 horas y 22 minutos.

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