El acusado de agredir sexualmente a una chica con la que había quedado, que entonces era menor, ha negado los hechos en el juicio en su contra celebrado este martes en la Audiencia Provincial de Cantabria, en el que la víctima y sus padres han declarado a puerta cerrada y el fiscal y la acusación particular han defendido la versión "coherente y objetiva" de la chica.
De este modo, la Fiscalía ha mantenido su petición de condena de ocho años de prisión mientras que la defensa ha pedido la libre absolución del procesado, que ha dicho que no existió "ninguna conducta sexual" entre ambos -ni tocamientos ni besos-, pese a que el escrito de acusación relata que se adentraron en una casa abandonada y, pese a que la joven no accedió a tener relaciones, él le levantó la ropa y le introdujo los dedos en la vagina.
De hecho, en el turno de conclusiones tras la testifical el fiscal y la acusación han sostenido que "ha quedado claro que la chica no quería mantener relaciones sexuales", además de que en los informes periciales "nada" apunta a que su relato sean "fabulaciones".
"No soy culpable", ha manifestado el acusado. Según su versión, el día de los hechos, en noviembre de 2023, quedaron en Santoña para dar un paseo porque la chica le llamó para verse, pero no se fueron a ningún lugar apartado y no estuvieron "ni 15 minutos". También ha asegurado que se habían conocido en torno a una semana antes y que fue ella quien le pidió su número de teléfono.
"Ella me llamaba siempre, y cuando no le contestaba me hablaba mal [...], por eso no era mi tipo de chica", ha declarado el acusado, que también ha dicho que no sabía que era menor de edad -tenía 17 años-. "La chavala quería estar conmigo", ha añadido, asegurando que incluso le dijo que "iba a cambiar su religión" y hacerse musulmana por él.
Frente a este relato, los guardias civiles que se encargaron del atestado y se entrevistaron con la víctima tras denunciar los hechos, han indicado que les contó que conocía al hombre desde hacía dos semanas, le había dado su teléfono y hablaban, pero que él "le pedía más de lo que ella estaba dispuesta a dar".
También han testificado en el juicio, celebrado en la Sección Tercera de la Audiencia, dos amigas de la víctima -con las que a día de hoy no tiene relación, en uno de los casos a raíz de este proceso judicial-. Una de ellas fue quien le acompañó el día que quedó con el chico, y ha relatado que mientras ellas estaban juntas -habían quedado para cenar-, los dos se estaban llamando y quedaron, por lo que acompañó a su amiga hasta él y se marchó a casa.
Al llegar, la joven le contó a su madre -sorprendida al verla volver tan pronto- que su amiga había quedado con un chico "negro, mayor que ella, y que habían ido al monte de noche" , por lo que ésta, a espaldas de su hija, llamó a la madre de la víctima para alertarla. "Me escandalicé mucho y con toda la buena fe del mundo llamé a la madre", ha relatado también este martes en el juicio.
A raíz de esto, la víctima envió dos audios de WhatsApp a su amiga esa noche -que se han reproducido en la sesión- quejándose de que su madre le había mandado volver a casa cuando estaba con el chico. Días más tarde, le dijo que "se había visto obligada a quedar con él" y que "se había sobrepasado", según ha relatado la joven.
Mientras, la otra amiga que ha testificado ha contado que paseaba con la víctima unos días antes de los hechos cuando se encontraron a un hombre que la llamó por su nombre -ha indicado que no sabe si era el acusado, solo que era un chico negro en el que "no se fijó"- y ésta se paró a hablar con él. En ese momento dijo que no le conocía, pero que le daba "mala espina", y quiso meterse en un portal.
La abogada de la víctima y el fiscal han subrayado que el acusado ha "mentido" en varios asuntos y que los testigos "contradicen" su versión. Han insistido en que el relato de ella es "persistente" desde noviembre de 2023 y "todo coincide", ya que los padres han contado que el día de los hechos estaba "muy mal" cuando llegó a casa, se metió en el baño, "solo lloraba" y quería dormir con su madre, e igualmente en los informes obtuvo una "puntuación altísima" en estrés postraumático.
Además de los ocho años de prisión, la Fiscalía pide nueve de alejamiento e incomunicación, siete de libertad vigilada tras la cárcel y veinte de inhabilitación para trabajar con menores. En concepto de responsabilidad civil, solicita una indemnización para la joven de 7.000 euros, así como una cantidad por el tratamiento psiquiátrico recibido.
Por su parte, la defensa del acusado ve un relato "inconexo desde el primer momento" y ha insinuado que la versión de la chica puede obedecer a "presiones en el ámbito familiar". "No hay lesiones físicas, no hay parte médico" y no están las conversaciones que mantuvieron, ha argumentado para pedir la absolución y condenar al pago de las costas a la denunciante.