sábado 07.12.2019

Los 15 delfines varados en mayo en Oyambre murieron por un proceso infeccioso

Faltan por conocerse los resultados de las pruebas que determinen exactamente el origen del patógeno.
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Los exámenes post-mortem realizados a los 15 delfines listados varados en la playa cántabra de Oyambre el pasado 18 de mayo revelan "síntomas compatibles" con una enfermedad infecto-contagiosa que afectó prácticamente a todo el grupo, si bien aún faltan por conocerse los resultados de algunas pruebas que determinarán exactamente el agente causante del brote.

Las necropsias han sido realizadas por los técnicos de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente con la Fundación Oceanogràfic de Valencia, en virtud de la colaboración que mantienen ambas instituciones en materia de investigación y asesoramiento de varamientos de animales marinos en la costa de Cantabria.

Los exámenes y la toma de muestras para el estudio completo se realizaron en el Centro Sanitario Integral (CSI), que dispone de una gran cámara frigorífica para preservar en buenas condiciones los delfines, así como de una sala preparada para este tipo de trabajos. Además, se llevaron a cabo investigaciones sobre el terreno y la reconstrucción del varamiento.

En los exámenes post-mortem se vio que se trataba de un grupo formado por individuos de ambos sexos, de animales adultos jóvenes y adultos y ninguna cría. Dos de las hembras estaban gestantes, una de ellas, en avanzado estado de gestación.

Los animales no presentaban lesiones externas ni marcas de interacción con pesquerías y estaban en buena condición corporal.

A nivel interno el hallazgo "más significativo" fue una "marcada congestión del cerebro" en todos los animales, tras lo que se realizó una toma de muestras exhaustiva de cada ejemplar y se enviaron tejidos a analizar a diversos laboratorios en Zaragoza, Madrid y Valencia.

Los análisis que se están realizando incluyen histopatología, bacteriología, virología, toxicología, y además se datará la edad de los ejemplares mediante estudio radiológico y tallado dental.

El estudio microscópico (histopatología) realizado de los tejidos de los delfines ha revelado una inflamación del cerebro y de las meninges en un 80 por ciento de los animales, así como lesiones en otros órganos compatibles con una enfermedad infecto-contagiosa.

En base a los datos históricos existentes, el número de individuos varados y las especies implicadas en los meses trascurridos durante el ejercicio 2019, apuntan a un evento de mortalidad "inusual" ligado a un proceso infeccioso para delfines.

Dada la información existente sobre medicina y epidemiología en mamíferos marinos y la presencia detectada de animales positivos a diversos agentes infecciosos, cabría esperar el varamiento de más ejemplares durante las próximas semanas.

Debido a las lesiones neurológicas típicamente observadas en estos procesos, es posible que se den nuevos casos de ejemplares vivos con signos de desorientación en las costas.

En estos casos, el protocolo a seguir es llamar al teléfono de emergencias 112, desde donde se dará aviso a los Agentes del Medio Natural y los técnicos que sean necesarios para atender el varamiento.

Se desaconseja a la ciudadanía intentar intervenir en cualquier varamiento por seguridad tanto de las personas como del propio animal.

EL VARAMIENTO

A primera hora de la mañana del 18 de mayo, los paseantes y los surfistas que llegaban a la playa a practicar deporte se encontraron con diez delfines muertos y otros cinco que aún seguían vivos pero moribundos, y que reiteradamente varaban.

Con la intención de salvarlos, varios de los surfistas intentaron reflotar a los delfines que permanecían aún con vida, y aunque en un primer momento se pensó que quizás alguno de ellos podría haber sobrevivido, el balance final, una semana después, confirmó la muerte de los 15 animales.

Tras el aviso al 112 se movilizaron los Agentes del Medio Natural de la Dirección General del Medio Natural; los técnicos del Servicio de Conservación de la Naturaleza y de Pesca, y un veterinario del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria (CRFSC), que atendieron a los animales vivos, gestionaron la retirada y conservación de los muertos y registraron todos los datos necesarios para la investigación.

INCREMENTO EN 2019

En el año 2019 se ha producido un gran incremento de varamientos de cetáceos, con un total de 32.

Según los datos disponibles de la Red de Varamiento de Cantabria en cuanto al número, especie, estacionalidad y distribución de los mismos, los registros indican una media aproximada de 15 varamientos anuales, la mayor parte en los primeros cuatro meses del año (de enero a abril, siendo marzo el mes en el que suele varar un mayor número de ejemplares).

Aparentemente, esto se debe principalmente a la corriente que, en la época de Navidad, se produce en el Golfo de Vizcaya y a las mareas vivas, que se dan en esta época del año.

En cuanto a los lugares en los que aparecen los cetáceos, se suele tratar de playas abiertas, con bastantes kilómetros de costa, como las de Oyambre, Gerra, San Vicente de la Barquera o Noja.

También es frecuente que aparezcan en estuarios o bahías de rías como el del Pas, en Liencres (Piélagos), o el río Miera, en Somo (Ribamontán al Mar), en donde al subir la marea arrastra a los cetáceos hacia la parte superior de la playa.

Habitualmente se trata de varamientos simples con uno o dos animales implicados. La gran mayoría de los varamientos pertenece a especies de cetáceos.

Dentro del orden de los cetáceos, entre el 80 y el 90 por ciento de los varamientos pertenece al suborden de los odontocetos (cetáceos dentados), siendo el más frecuente el delfín común (Delphinus delphis), seguido por el delfín listado (Stenella coeruleoalba) y el calderón común o ballena piloto (Globicephala melas).

Por otro lado, aproximadamente un 10 por ciento de los cetáceos que varan en Cantabria pertenece al suborden de los misticetos (ballenas barbadas), siendo las especies más frecuentes el rorcual común (Balaenoptera physalus), el rorcual aliblanco (Balaenoptera acustorostrata) y la ballena jorobada o yubarta (Megaptera novaenglinae).

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