Comienza la restauración de terrenos de la antigua mina de Reocín en Torrelavega y Cartes
La empresa pública Tragsa ha comenzado esta semana los trabajos de restauración de los siete diques de las antiguas minas de Reocín en Torrelavega y Cartes, que antes de terminar el año lucirán como "un nuevo activo ambiental de primer orden" tras una inversión del Gobierno regional de más de 9 millones de euros, financiados con fondos europeos.
En concreto, se va a actuar en un total de 103 hectáreas a través de cuatro proyectos: el del dique 27 en Torres (Torrelavega); el de los diques La Luciana y El Mazo, también en Torrelavega; el del Lago de la Peña y diques de La Barquera en Cartes; y el de los diques La Garma, Gamonedo y Pozo Jaime, en Mijarojos (Cartes).
Estos terrenos pertenecen a los ayuntamientos de los dos municipios, a la empresa pública Mare y a la empresa Asturiana de Zinc, y los trabajos en ellos consisten en la limpieza integral, eliminación de plantas invasoras -principalmente plumero y bambú japonés-, reparación de drenajes para evitar daños causados por el agua, instalación de cartelería y revegetación con especies autóctonas.
Además, se habilitarán vías verdes, humedales, caminos de servicio y zonas de descanso, al tiempo que se favorecerá la biodiversidad mediante la implantación de nidos de aves y murciélagos, colmenas para abejas y sistemas de detección de avispa asiática o refugios para insectos y reptiles.
También se van a aplicar técnicas de bioingeniería como la incorporación de biorrollos, estacas de acacia o malla de coco para controlar la erosión de estas zonas, y se instalarán estaciones de control para tener monitorizada la calidad de los suelos, el agua y el aire.
Así se ha dado a conocer en el acto de inicio de las obras de restauración ambiental, celebrado este viernes en el dique 27 en Torres con la presencia de la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; el consejero de Medio Ambiente, Roberto Media; o el alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, entre otras autoridades, representantes de Tragsa y de Asturiana de Zinc.
También han estado el director general de Medio Ambiente, Alberto Quijano, y el técnico de este departamento Víctor Fernández, que han sido los encargados de presentar los detalles de estos proyectos.
"ACTO DE JUSTICIA" CON LA MINA "MÁS GENEROSA DEL MUNDO"
La presidenta ha considerado esta iniciativa como "un acto de justicia" para saldar "una deuda histórica" con la que "dicen que fue la mina más generosa del mundo", porque durante sus 147 años de historia "este suelo rico en zinc y plomo alimentó a miles de familias de esta tierra" y despertó "un desarrollo industrial sin precedentes" en Cantabria y especialmente en la comarca del Besaya.
Buruaga ha subrayado la financiación de este proyecto con cargo a fondos europeos que "Cantabria estuvo a punto de perder por la falta de gestión de nuestros antecesores", pues ha recalcado que cuando su equipo llegó al Gobierno en 2023 "solo había sobre la mesa tres propuestas de actuación" que "no encajaban" en los objetivos de esa dotación del Plan de Recuperación, Transformación y Residencia.
Pese a ello, ha destacado que su Ejecutivo "rectificó el rumbo y en un tiempo récord" logró impulsar esta inversión, que se suma a la recuperación de otros cuatro espacios emblemáticos: La Picota (Piélagos), la ladera del monte de Suances, el monte de La Sierra en Ramales y Ruesga y la cantera de Solvay, actualmente en marcha.
Éstos, sumados al proyecto de los terrenos de las minas de Reocín -"el más ambicioso"-, suponen 12 millones de inversión y una actuación sobre 198 hectáreas, que equivale a 277 campos de fútbol o casi el doble que el Parque del Retiro de Madrid, ha subrayado la presidenta.
Por su parte, el alcalde ha puesto en valor esta actuación "perfectamente vinculada" a la estrategia del Ayuntamiento de generación de nuevas zonas verdes, dentro de la que ha citado iniciativas como la declaración del ANEI (Área Natural de Especial Interés) de La Viesca, la restauración del Parque de Las Tablas o el proceso en marcha para hacerse con los terrenos del lugar donde se encuentran los ríos Saja y Besaya para recuperarlo y habilitar un nuevo espacio verde.
"Torrelavega es y ha sido una ciudad industrial y tiene que seguir siendo una ciudad industrial, pero jugando con las reglas del siglo XXI, que son la sostenibilidad y el respeto del medio ambiente", ha defendido López Estrada, que ha apostado por "seguir respetando" el legado industrial del municipio actuando en espacios como estos diques o la antigua fábrica de La Lechera, que se convertirá en un espacio cultural.
Acciones con las que "estamos siendo pioneros a nivel nacional", ha asegurado el regidor, que ha reivindicado que "saber de dónde venimos y saber a dónde vamos utilizando las herramientas que nos dejaron los que nos precedieron es una receta clave para construir una ciudad mejor".