A información pública la declaración del convento de San Ildefonso de Ajo como Bien de Interés Local
La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha sometido a información pública el expediente para la declaración del convento de San Ildefonso, situado en el barrio de Camino de Ajo (Bareyo), como Bien de Interés Local (BIL) con la categoría de Monumento.
Los interesados tienen un plazo de un mes para consultar el expediente y presentar alegaciones, a contar desde la publicación del mismo en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), es decir, este lunes 22 de junio.
El convento de San Ildefonso fue fundado por Alonso de Camino y Carrera, diplomático y capitán de Felipe II en los Estados de Flandes, quien premió sus servicios nombrándole Señor de las Villas de Pie de Concha, Bárcena y Cobejo, ha indicado el Ejecutivo autonómico en nota de prensa.
Alonso de Camino encargó la traza y condiciones de la obra del convento a Diego de Sisniega.
En 1588 se entregó el convento a los Carmelitas Descalzos, pero éstos lo abandonaron poco después. En consecuencia, el fundador les sustituyó por los Dominicos, que lo habitaron hasta 1835.
En el transcurso de casi dos siglos y medio, el convento adquirió numerosas propiedades y molinos, y en 1756 se construyó una hospedería para peregrinos.
En 1820, durante el Trienio Liberal, el convento sufrió una primera desamortización y los frailes fueron desalojados del mismo, pero en 1823 les restituyeron sus bienes. Sin embargo, en 1835, a consecuencia de la desamortización de Mendizábal, la comunidad abandonó definitivamente el convento.
En ese momento la propiedad de la hospedería, el edificio del convento y la iglesia quedaron a favor del Estado. Además, se quedó con ocho cuadros al óleo, 1.400 libros, el archivo que hoy se conserva en el Archivo Histórico Nacional, los ornamentos, vasos sagrados, alhajas, los muebles del refectorio, los útiles de cocina, los censos y rentas, así como las fincas.
El edificio del convento, incluida la iglesia, fue subastado en 1849 y adquirido por Melchor Rábago, vecino de Santander, con idea de demolerlo. Sin embargo, vecinos de Siete Villas y alrededores, alarmados por tal fin, se lo compraron por 15.500 reales.
El último religioso que habitó el convento fue el Padre Apolinar, personaje que incorporó José María de Pereda a su novela 'Sotileza'.
Hoy se conserva en pie la iglesia, restaurada en 1971 por el párroco y los vecinos del barrio de Camino, pero despojada de los retablos de madera y la sillería del coro, así como la vivienda del fundador.
Se conserva toda la cantería y mampostería del edificio, el claustro y las zonas dedicadas al estudio y celdas, refectorio y cocinas, pero sin cubrir. El interior de la iglesia fue restaurado en 2010, así como toda su cubierta.